Me cagan las mudanzas. Ojo: la mudanza, no el hecho de mudar.
Miren, a lo largo de mi vida he vivido en 8 diferentes hogares! Es más del promedio ¿no? Me caga tener que empacar. El proceso de meter todo en cajas uta! toma días y días y días. Olvidense del hecho de vaciar cajones o el clóset…No, porque al señorito que esto escribe, pues resulta ser que no sólo tiene hobbies que requieren de una inversión contínua…sino pesada. Son hobbies pesados. O a ver…piensen…¿cuántos cd´s puedes guardar en una caja…sin hacerla demasiado pesada para poder cargarla ?! Y eso es lo de menos…piensen en los más de 4500 comics que tengo…son cajas y cajas de….¡papel! ¡Chinguense esa! ¿porqué Hectorito no coleccionó otras cosas? Por ejemplo: corcholatas! Orale, todas las pinches corcholatas en una pinche caja y ámonos!
Pa colmo…en los últimos tres hogares donde he vivido…son edificios. Sin elevador…y si, en el último piso. (digo, que no pasan de 5 pisos, si no, pues claro que sería muy necesario un elevador…pero si lo digo así, le quito dramatismo a esto, ¿no?).
Mención aparte es el hecho de visitar el que será el nuevo hogar para ver qué hay que arreglarle antes de mudarse…que si un poco de pintura por aquí…que el lavar alfombras…que checar cuáles muebles caben y cuales no…y luego irse llevando cosas poco a poco entre semana. Hasta llegar al fin de semana mortal: el de la mudanza. El cargar y cargar e ir una, dos, tres, 15 veces de ida y de regreso. Te cagas de hambre como a las 7 de la noche porque tu primer y único alimento fue como a las 8 de la mañana. Y no hay ni donde sentarte. Unas pizzas y una coca serán tu comida y cena durante esos dos días. Y te vas a tardar semanas si no es que meses en abrir todas, tooodas las cajas. En acabar de mudarte realmente. Y hay cosas que se irán tal y como llegaron. Que nunca volverás a tocar pero ahí siguen. Hay otras que no sobreviven el cambio. Unas que al momento de guardarlas dices “neta…pa que guardo tanta porquería?” En algún momento fueron importantes, y te traían buenos recuerdos. Hoy ya no valen la pena.
Pero luego, la calma. Y entonces llega el momento de pasar la primer noche en tu nuevo hogar. Y el despertarte por primera vez en ese nuevo hogar. Y entonces das un hondo respiro y dices: pues bienvenido nuevo hogar, bienvenido al nuevo hogar. Y te preguntas si ese hogar será el hogar de una nueva novia, de tu primer relación sexual, de un cambio de trabajo, del divorcio de tus papás o si será el último antes de casarte o de irte a vivir solo. Y pase lo que pase, todo cambio es bueno.
Así entonces, en Dixo tenemos nuevo hogar. Y es momento de invocar un viejo grito de batalla “Bienvenidos todos aquellos que nos acaban de sintonizar y gracias a los que continúan con nosotros…”
Aquí estamos. En nuestra nueva casa. Respiro hondo.