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Toons for us.


Semana tras semana, lunes tras lunes, llevo a cabo un interesante ritual con mis mejores amigos. Nos reunimos en mi departamento a entregarnos al dios Televisor para disfrutar de las series norteamericanas que están dominando el mundo entero: 24 & Lost.
Me dí cuenta, pese a lo mal que eso está, que la television nos ha unido mucho (¿?) y que se ha convertido en un buen pretexto para vernos, ponernos al corriente, echarnos unos tragos y de paso echarle buenas vibras al Sr. Jack Bauer, pa’ que aliviane el pedo con los terroristas y salve al planeta de su, al parecer, inevitable extinción.

Desde que vivo solo, nunca fui muy adicto a los poderes oscuros de la tele y solo de vez en cuando algo me enganchaba hasta altas horas de la madrugada, pero este nuevo y preocupante hábito de los lunes, me ha hecho clavarme en otros contenidos, de dudosa aportación a mi vida y al intelecto que la acompaña. Lo anterior –y de ahí el título de este texto– me ha llevado a descubrirme viendo hasta muy tarde: caricaturas para adultos.
Los Simpson nunca seran aburridos, pero ya son muy fresas para los temas que los nuevos proyectos abordan buscando el interés de los mayorcitos. Es así como Harvey Birdman, el abogado, defiende los intereses de sus clientes Shaggy y Scooby, por andar manejando bien “pasadotes” la van que tan bien conocemos y que los acompañaba en todas sus aventuras fantasmagóricas. O ¿qué me dicen de cuando Harvey defiende a Pedro Picapiedra porque al parecer su trabajo en la constructora es un mero tapón para ocultar que en realidad es un líder de la mafia de Bedrock (aunque se descubre que el culpable era Pablo Mármol)?

Las hay de todo y para todos. La Casa de los Dibujos, es una suerte de Big Brother animado con personajes obscenos, lamentables y patéticos, pero es sumamente cagado verla de vez en cuando. Padre de Familia (Family Guy) es como una version más realista de una familia gringa, si la comparamos con los propios Simpson y, aunque es muy divertida, se queda apenas atrás de American Dad, que en las últimas semanas se ha vuelto mi favorita. Una clara crítica al tan controversial tema de las armas en la Unión Americana, inmersa en un capítulo en el que el papá invita a los hijos al uso indiscriminado de las mismas y en un accidente queda parapléjico, pero muy feliz por demostrarle a la hija que lo que mata no es el arma, sino el que la dispara, es sin duda un buen ejemplo. ¿Qué me dicen de la siguiente frase de una madre a su hijo: “… tu hermana es la que me dejó la cicatriz de la cesárea, pero a tí te debo que la vagina se me haya rajado hasta el recto”? Ouch…

Lo anterior, sumado a decenas de otros proyectos y series con temas más y menos controversiales, le han venido a dar la vuelta al mundo de la animación. Ya no importa si Bauer salvó al mundo una vez más, ni si los de Lost encuentran algún día la explicación a todos sus pedos… lo que me pone contento, es que ya me gustan de nuevo las caris.

(¡Ya empezó Prison Break!)

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