Hoy (el día que escribí esto pues) por la mañana, desayuné con un nuevo amigo, de esos que pintan para convertirse en grandes amigos a largo plazo y hablábamos del momento musical tan importante que está viviendo el mundo en estos días. El tema, de hecho, ha ocupado mis conversaciones musicales más recientes tanto con mis amigos, colegas, conocidos, desconocidos y protagonistas musicales nacionales y foráneos.
Hace unos años vivimos el famoso “todos somos diyeis” y hoy vivimos el no menos famoso “todos tocamos en una banda indie”. Y creo que el hecho es tan bueno como peligroso, ya que hay toda una nueva generación de chavitos agarrando sus guitarras, sus bajos y sus baterías atreviéndose a hacer música envalentonados por la banda ancha (la del internet) y la creciente escena independiente en el mundo entero, que no son necesariamente buenos y están por demás sobrevalorados por algunos medios que abusan del recurso y confunden las verdaderas propuestas independientes con lo que para muchos, seguramente es, solo una moda pasajera.
Los medios tradicionales de comunicación, en la rama musical evidentemente (radio, tele y revistas), viven una profunda crisis que espero, no dure mucho y se reivindique de alguna manera. La radio (no solo en México) experimenta una etapa de oscurantismo en donde los espacios de propuesta han sido reducidos a su máxima expresión y los pocos que hay (no todos pero casi) experimentan lo expuesto al final del párrafo anterior. La televisión está mucho peor; por citar un claro ejemplo, todos sabemos bien que MTV ya tiene mucho que no es lo que era y la única manera de acercarse de nuevo a los jóvenes tendrá que ser, regresando al sendero de la música, dejando de lado los realities y los rearities que ya no convencen a nadie. Las revistas por su parte están más que perdidas en su mayoría; en Estados Unidos, es muy notoria la confusión cuando ves en los anaqueles, una Blender con Owen Wilson en portada o una Spin con Johnny Knoxville en la tapa.
Los cuestionamientos son los siguientes, a mi parecer: ¿Cómo es que esto (lo de los medios) ocurre en una época repleta de cosas que escuchar? ¿A los medios especializados los rebasó la propia escena musical? ¿Qué la música no les deja?¿Por qué ocurre esto si las marcas ahora sí confían en la música y se gastan millones y millones en eventos y en acercamientos con los jóvenes a través de la misma?
Es cierto que ahora la cosa parte desde otros lugares. Las disqueras ya no pueden ser más los caciques castigadores de artistas. El poder lo tienen las bandas y la gente que los apoya, baja sus rolas (gratis o pagadas), va a las tocadas y se interesa en sus propuestas. Pero, ¿es suficiente? ¿Va por ahí el asunto? O sea, hay mucha música pero no toda es buena, hay pocos medios, pero no son suficientes, hay mucha difusión en internet, pero eso no garantiza nada… Alguien por favor, ¿puede continuar éste texto? Es que yo ya me confundí…