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Oda a los hielos.


En : Arte


Por Fernando Benavides.

Te encontré en un ejercito de hielos,
fue por casualidad que fijé la vista en ti.
La ocasión fue una reunión de cantina,
aunque sabía que me seguías en otras comidas.

Después de tres bebidas te visité.
Después de tres bebidas me retaste.
Nuestra batalla inició en mutuo acuerdo
y en silencio cuestionaste mi forma de tomar.

Con mirada fija te apunté.
Con tu mirada fría me insultaste,
y el ir al baño adquirió un nuevo propósito
aún cuando una visita insuficiente fue.

Regresé a la mesa y continué la platica,
pero de mi mente no saliste.
Bebí dos cervezas y una cuba más
solo con la idea de al encuentro regresar.

Y en efecto regresé y te encontré.
Varios compañeros hielos habían perecido,
pero tú seguías ahí con aire estoico
y la perdida de tus compatriotas confirmó tu indiferencia.

Seguimos con la batalla pero eras un hielo grande,
concentrándonos de nuevo en fuego abierto
te propiné un daño considerable
y para mi sorpresa solo en dos te dividí.

Acudí de nuevo a la mesa,
tres cubas y dos whiskeys más!
No importa lo que sea con tal de recargar,
con ira vi los hielos del vaso pues tenía que regresar.

Tercer encuentro y eras mi obsesión,
pum! a uno y chaz! a otro, poder de concentración.
No señor, no hay propina!!! ¿no ve que tengo prisa?
Un vodka y un tequila para olvidar el miedo de batalla.

Mis amigos tocan temas serios,
yo empiezo a responder tonterías,
a discutir sin razonar pero…
esto se debe a mi prisa por regresar.

Ahí estás de nuevo débil pero valiente
y sigue nuestro bélico encuentro.
Oh! que sucia artimaña, mareado me encuentro,
no apunto correcto, supongo que es del cansancio el efecto.

Ya ni se que cargué después, pero te visite
y fue nuestra batalla final.
A gatas llegué y con trabajos disparé
Pum! y trash! a ti y a todos tus compañeros.

Fuego parejo a los fríos desleales,
Zam! zum! a la rebelión del hielo!
moribundos herejes! mueran en el calor de la redención,
desafiantes se encuentran muriendo con pasión.

Poca carga pero venciendo me encuentro,
arrinconado en la porcelana estás.
Tres segundos bastaron para finalizar la batalla
y seguiste la suerte de los caídos.

Silencio… tres gotas por aquí… dos gotas por allá,
cuerpos jadeantes de la batalla.
Algunos escuadrones luchando sin cuartel,
otros como el mío venciendo al amanecer.

Salgo agotado
Por Fernando Benavides.del encuentro, quien encuentra placer al vencer
no ha tenido una batalla con honor,
pues ese hielo mi enemigo, dio la vida por su escuadrón
y ahora en el cielo de los hielos está.

Al salir veo otros hombres entrar,
todos llamados al grito de guerra,
cargas de hielos nuevas y repletas,
hombres dispuestos a vencer o morir.

Hielos que nos retan no lo hagan más!
Veo que ahora con limones están.
Nosotros los hombres que aún hemos de pelear
a las cantinas mañana habremos de regresar.




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