La Real Academia de la Lengua Española define el término propósito como:
1. Ánimo o intención de hacer o de no hacer algo.
2. Objeto, mira, cosa que se pretende conseguir.
3. Asunto, materia de que se trata.
Otros lo definimos como:
Futuro planeado, jamás logrado.
Mentira autocomplaciente para tener algo que festejar el 31 de diciembre.
Chaqueta mental.
El año pasado, por primera vez en mi corta vida, me plantee doce propósitos, como la tradición marca. Cada uno por cada campanada, uno por cada uva. Al terminar el año viejo, y comenzar un nuevo ciclo.
Pendejadas.
En realidad el año nuevo es únicamente un pretexto para festejar, para pasarla bien. Los propósitos se hacen de un día al otro, con un esfuerzo que no requiere de fechas o celebraciones. Si quieren dejar de fumar, bajar de peso, ir a China o tirarse a la vecina; de verdad, no necesitan de una fecha mística para hacerlo, o pensar en hacerlo. Claro, la fecha ayuda, pero no se propongan cosas que saben que no van a hacer o lograr. Es frustrante. YO estoy frustrado, de mis doce propósitos cumplí dos o tres, los más irrelevantes. Seguramente a ustedes también les ha pasado.
El año nuevo no es una visita con el Dalai Lama, tampoco es LA revelación cósmica… para el caso váyanse a Teotihuacán el 21 de marzo, vestidos de blanco y con sus cuarzos bien guardaditos.
No tengo más que agradecer al 2006, porque al final fue un gran año en cuestión laboral y emocional. He crecido, y he aprendido.
Gracias a ustedes, los que leen, escuchan y hacen Dixo, por la oportunidad y la experiencia. Les deseo a todos un exitoso, saludable y fructífero 2007, lleno de buen sexo y aprendizaje. Que todo lo que se propongan, ya sea el 31 de diciembre, o el 5 de abril, o el 27 de agosto lo hagan. Cuesta trabajo, pero qué chido se siente lograrlo. ¿No?
Nos leemos el año que entra.
baxterarrobadixopuntocom