Por Fernando Benavides
El día de ayer me encontraba viendo un par de programas, estaba entre NATGEO y Animal Planet, aunque frecuentaba History Channel le he cambiado porque han estado con mucha carga hacia el lado gabacho y eso me da flojera. El caso es que estaba en los mencionados canales, (muy recomenables por cierto) y de pronto, de la nada… ¡¡un pinche grillo me saltó al lado del sillón!! Tremendo insecto, muy confianzudo el cabrón en mi playera, como acomodándose para ver la televisión.
En lo personal no me dan asco los insectos y soy de los que come chapulines y esas bituperias, pero de eso a pasarle las palomitas al grillo y decirle “¿quieres ver infancia salvaje o mejor el maratón del vientre materno?” hay una diferencia muy grande, le di un manotazo y calló al piso… estaba decidiendo entre el pisotón y el DDT. El DDT ganó la contienda y el intruso saltador fue rociado con tremenda dosis de veneno (de esas veces que hasta saña le pones al rocio).

Ahí terminó todo y el día transcurrió normal hasta que a mi mente llegó la idea de que aquel grillo podia ser mi conciencia, que siempre había estado conmigo y que el día de ayer decidió dar un paso más en una idea loca de convivio y camaradería, quiza pensó que podía sentarse un rato a que le diera unas gotas de cerveza o refresco y echarse unos chicharrones conmigo al lado, conciencia y cuerpo conviviendo mientras disfrutan del canal de National Geographic. Si esto es cierto, para cuando me di cuenta, mi conciencia tenía una carga fuerte de insecticida encima y estaba emprendiendo, si no el viaje al más allá, sí el viaje al escusado y drogado hasta la última pata… el pobrecito, posiblemente me estaba tratando de decir lo que tenía qué hacer y en lugar de eso ahorita estaba viendo dragones a causa de una sobredosis, a lo mejor veía hasta a Dios diciéndole “Sigue la luz, tu trabajo ha terminado”. Si fue de esta manera le di en la madre a mi conciencia, cuando lo levanté para llevarlo a esas aguas que te transportan al otro mundo llamadas cañerías, aún movía una patita, quiza trataba de decirme unas últimas palabras como: “debes seguir tu camino” o “llámale a Eloisa, es la mujer de tu vida” o “Que buen ruuuuuush” sea lo que sea no le presté mucha atención y ahora debe estar surcando los caminos del canal de desagüe principal.

La conciencia de cada uno se puede manifestar de muchas maneras, pero sea lo que sea, uno no es adivino. Si hay alguna conciencia leyendo este post solo me resta decir: Si van a hacer contacto, cuélguense un letrero que diga… “No matar. Conciencia en camino”
Jajajajaja no manches, me hiciste la tarde con tan simpatico relato . Creo que perdi mi conciencia…o se dio cuenta de que jamás le hago caso .
No mames Benavides, a lo mejor era tu abuelo reencarnado y ya te lo chingaste ja ja ja.
Pues con lo que nos cuentas sólo te puedo decir:
¡Ya chingaste!
Ahora puedes ir y hacer de tu vida lo que quieras, atropellar a quien se ponga en tu camino, porque ese grillito que tanto ruido hace en nuestras cabezas nomás no nos deja divertirnos…
Felicidades por esta nueva vida!
Tienes razon, no somos adivinos y aveces nos llenamos la mente de puras pendejadas o supocisiones que nada nos sirven, mejor preguntar y tener la conciencia mas tranquila y algo nos inquieta.
CULEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!