
FUNCIÓN DE LAS 8 :30
PADA
CLASIFICACIÓN : A
Es que más bien un gran porcentaje de mi vida está basada en, con, para y al lado del cine. Los momentos son incontables, y afortunadamente, son de los muchos que el tiempo y la vida todavía no borran. Porque claro que recuerdo el haber llorado con E.T., y haberla visto con mucha familia en unos cines que ahora no existen pero que estaban sobre…Municipio Libre? Creo. En ese mismo cine, vi “Quién engañó a Roger Rabbit?” pero la vimos ya empezada porque estábamos cenando pizza en una pizzería de la esquina. Eso fue con mis papás y mi hermano. Mis papás por cierto, hoy ya están separados. Así como mi tía y mi tío, también conocidos como mis padrinos de bautizo.
Mi padrino entonces un día nos llevó a la Cineteca Nacional un sábado o domingo muy pero muy temprano, pues en la matinee iban a pasar no sólo Cazadores del Arca Perdida sino enseguidita, Indiana Jones y el Templo de la Perdición. Uff! Salí más que emocionado y añadiendo al arqueólogo aventurero a mi lista de grandes héroes. Por supuesto lloré con Bambi, la cual seguramente ví en el cine del castillo de Disney, un recuerdo ochentero y obligado para todos los defeños. Hablando de películas para llorar, hace poco en el programa de radio mencionábamos cuales son aquellas que si bien no te hicieron berrear, si te pusieron en ese mood de “ayyy weeeeeyyy” con los ojos vidriosos. Y por supuesto están desde las clásicas como La Sociedad de Los Poetas Muertos, hasta la más reciente que me puso así, que fue Big Fish, hace ya un par de añitos. Y ya que entramos a territorio de Tim Burton, también recuerdo haber visto Batman en el Dorado 70, cine enorme que se encontraba adentro de Plaza Universidad. Había otros cuatro también, pero de una calidad de verdad terrible. En una mala tarde, hasta te podía pasar un rata por los pies. Neta. Sin embargo, eran el punto de reunión clásico para todos aquellos pubertos que estudiábamos en alguna secundaria o preparatoria de la colonia Del Valle. Y lo que menos importaba era la película a ver, era simplemente ir a echar desmadre y a burlarse de la cinta en cuestión, cosa que hoy en día es de las muchas cosas que no soporto y que me arrepiento de haberlo hecho en más de una ocasión. Si corrías con suerte, te podía tocar sentado al lado de la chica que te gustaba, y es que el cine siempre ha sido el pretexto perfecto para una primera o segunda cita. O se puede recordar perfectamente qué película vieron cuando comenzaron a andar. En un caso reciente mío, fue “Walk the line”, la biografía de Johnny Cash protagonizada por Joaquin Phoenix. En especial recuerdo la parte en la que June le dice a Johnny que no es correcto declarársele a alguien en un autobus en la carretera. Horas después, algo similar ocurría en la vida real. Y que grato y ñoño es cuando el poder del cine se sale de la pantalla e infecta la vida real. Recuerdo el haber asistido a la premier de Pepsi del Episodio I. Recuerdo haberme formado tres horas antes para la premier nocturna del Episodio II. Recuerdo haberlo hecho también para las premieres nocturnas de Spider-man 2 y 3, así como de Harry Potter y el Cáliz del fuego, y el haber visto The Matrix Revolutions a las 3 de la mañana, al mismo tiempo que el resto del mundo en el estreno universal de dicha cinta. Y es que si bien de estos dos últimos casos no soy tan fan fan, el formar parte de un fenómeno de masas, pues es algo que uno, creo, podrá contarle a sus hijos y a sus nietos. Es formar parte de una celebración, la celebración del cine.
Star Wars por supuesto me voló la cabeza. La única que vi en cine, originalmente, fue El Regreso del Jedi, y luego no recuerdo cómo es que ví las dos anteriores, pero hoy en día, el Episodio IV puedo asegurar que lo he visto más de 25 veces. Ver a Spider-man en cine fue otra celebración, el por fin ver que se le hacía justicia al personaje y de una manera más que adecuada, casi perfecta. El ver ahora tantas películas basadas en superhéroes, unas mejores que otras, por supuesto, son una manera de decir: ven? yo no estaba tan mal, claro que había y hay buenas historias en los cómics, si no nada más son madrazos y trajes coloridos. De cómo el cine cambió mi vida? No, es que lo cambia diario. Desde el momento en que digo “chale, ya necesito otro mueble para los DVD´s” hasta cada fin de semana o entre semana. Desde el momento en el que nos hace reir, reflexionar, emocionarse y llorar, nos pega directo en los sentimientos.
Hay padita se te olvido nombrar la pelicula de Amores Perros que vimos juntos fue una ocasion muy especial para mi, pero parece que para ti no.
En fin luego hablamos
Hace mas de un mes no puedo bajar los podcast de Frenanda en Itunes. ♪¿Que pasó?
I LOpez
Puerto Rico
Buen articulo Pada, somos muy compatibles en los gustos