Suscríbete via RSS Síguenos en Twitter Únete a nosotros en FaceBook Nuestro canal en iTunes
 

Este era un antro “feliz”….


No es algo que esté en la lista…pero supongo que sí es una experiencia que hay que vivir, para contarla, de manera literal. Así entonces, procurando dejar todos los prejuicios, los más que se pudieran, ocurrió: fui a un antro gay.
Supongo que mi cara lo decía todo. En cuanto llegué, dos personas diferentes me dijeron: “Tranquilo, nosotros así llegamos hace una hora y te vas acostumbrando“. Y es que si, una cosa es ver a una pareja de homosexuales en un antro cualquiera, a ver este entorno, en su gran gran mayoría formado por hombres.
La música en ese momento eran salsa, cumbia y demás del estilo, por lo que, insisto, una cosa es ver bailar a un hombre homosexual una rola popera de Paulina Rubio o de Gloria Trevi, y otra verlos llevar el ritmo y los movimientos en pareja.
El lugar, cuyo nombre omitiré pero es homónimo de una banda de rock, tiene una decoración de mal gusto. No se si a propósito o realmente crean que está padre tener pintadas en las paredes las imágenes de El Ángel de la Independencia, la Torre Latino y demás pero como en pintura fosforescente pa que sobresalga. Una cosa es ser kitsch y la otra es… De tres botellas de bacacho fueron no menos de dos mil pesos, creo que con eso se podrán dar una idea.
Por supuesto me resultó impresionante ver a adultos, ya canosos varios, bailando con jóvenes. Una mesa realmente me dio miedo: cuatro hombres con bigote y sombrero de vaquero, y un quinto con gorra roja, no puesta completamente en la cabeza, sino un poco alzadita, más al estereotipo de un camionero nocturno.
Si, es cierto, son imágenes fuertes, pero pues porque claro que uno no está acostumbrado a siquiera ver algo así en la calle, por más que camines en un día normal en la Zona Rosa. Y no porque esté hablando yo de una situación de depravación que haga ver “Brokeback Mountain” como una película fresísima, sino porque, insisto, para mi, buga, esas mismas escenas se dan pero entre mujer y hombre, y no de otra manera. Supongo también que debe ser muy difícil tener que buscar un lugar así para ser completamente libre, para poder aceptarse al 100 por ciento como es, pues aquí el “extraño“, o el “fuera de lugar” era yo.
Total que pasó la noche y si bien uno no se acostumbra, pues también quita esa cara de espanto. Un amigo, cuyo nombre tampoco mencionaré pero es figura pública debido a sus apariciones en televisión, seguro debió tenerla más difícil. En cualquier momento, alguien pudo haberle tomado una foto y venderla a los medios como “Cachamos a _______ entrando a un antro gay” en cuya imagen hasta se lograría ver el techo decorado con los colores del arcoiris. No por nada el mesero le pidió tres autógrafos que a su vez le habían encargado para varias personas. Al poco tiempo, le mandaron una rosa. Pero pues el que nada debe nada teme, y simplemente nos dio risa.
Ya me habían dicho que la música en los antros gays es muy buena, pero la verdad esta estaba un poco medianona y nada extraordinario. El DJ las mezclaba peor que yo. Y a partir de la una comenzó un show trasvesti, el cual también estaba un poco flojo. Sí he visto anteriormente shows trasvestis con mucha, pero mucha mejor calidad y actuación que éste.
Creo que lo único que me atrevería a criticar, es que podría asegurar que varios de los asistentes, eran personas casadas, que a lo mejor hasta hijos tienen, y que se encuentran aquí, si, siendo quienes realmente son, pero ocultando la verdad a personas que podrían verse muy afectadas.
Del resto, pues que cada quién sea feliz, y si tiene que ser en un lugar así que no es como el más afortunado, pues qué importa, no me atrevería a juzgarlo. A cuestionarlo, sí, de cómo es posible que no les guste una mujer! jajajaja pero pues por lo demás, adelante.

Dejar Comentarios