Y en los ochentas no había mujer en el mundo que no quisiera revolcarse con él en la cama. Era una fantasía más erótica que porno, era el símbolo de lo sexy, del gran amante del chico malo que a todas nos hizo enloquecer. Yo ni siquiera había besado a alguien cuando vi a escondidas esta película y se quedó en mi la imagen de Mickey Rourke como el hombre más deseable del mundo.
