Suscríbete via RSS Síguenos en Twitter Únete a nosotros en FaceBook Nuestro canal en iTunes
 

DEJAME ENTRAR (LET THE RIGHT ONE IN)


En : Cine

La ciudad es Estocolmo, en un frio invierno. Los protagonistas son dos niños ( doce años de edad) a punto de entrar a la adolescencia. Oskar (Kare Hedebrant) es el solitario protagonista de esta historia quien vive un infierno al ser acosado por una banda de compañeros en el colegio, Eli (Lina Leandersson) es su nueva vecina, una misteriosa jovencita que también se siente sola por ser simplemente, un vampiro.
Esta es la premisa de la extraordinaria película sueca dirigida por Tomas Afredson, basada en una popular novela del mismo título. Es la respuesta inteligente a todos los seguidores de Crepúsculo, una cinta aparentemente de género que poco a poco se convierte en una entrañable e inolvidable historia de amor.
El título del filme viene de una canción de Morrisey, aquí perfectamente aplicada a la leyenda de que un vampiro puede devorar a su víctima una vez que esta le invita a su casa. En esta historia no hay lugar para el glamour y lo ostentoso, los vampiros sufren, se angustian pues el acto de matar no les va por ningún lado.
Déjame Entrar presenta la típica historia de amor imposible entre el “ser de la noche” y el “mortal” sin embargo parte de la premisa de que sus protagonistas se encuentran completamente solos. Son seres inadaptados. Oskar no encuentra su lugar en el mundo, ni en casa, mucho menos en la escuela, mientras que Eli vive en la penumbra angustiada por lo que será su próximo festín alimenticio. Sus respectivas condiciones los une, su soledad es mucho más grande que su naturaleza por lo que el ser un “vampiro” no es un obstáculo en su relación.
Alfredson nos presenta una historia novedosa, inteligentemente filmada en un frío e inhóspito ambiente, marco perfecto para este relato de terror adhoc a nuestros tiempos ¿Cómo mezclar la soledad postmoderna con un relato clásico de terror? Déjame Entrar es mucho más que un filme de género, es una triste historia del poder de la conexión en nuestros tiempos.
El sombrío panorama provocado por la acertada cinematografía de Hoyte Van Hoytema solo acentúa las intenciones claras del realizador. Las noches blancas, el austero y amplio cuadro permiten a estos pocos pesonajes interactuar en una sólida historia que mezcla problemas tan vigentes para las nuevas generaciones como el “bulling” escolar o la familia completamente fracturada.
En serio les recomiendo esta película. Es una belleza de principio a fin, realizada con un tono nostálgico y de tristeza apabullante, pero mejor aún, sin caer en el pesimismo, encontrando hacia el final de este cuento, un endeble rayo de esperanza y romanticismo
Aplausos a Canana Films por el esfuerzo de traer este tipo de cine a la cartelera mexicana, película que lamentablemente está casi de salida en el DF ( próximamente recorrerá plazas en el interior de la República). No me imagino que hará Hollywood ahora que se adquirieron los derechos para una versión norteamericana. Por lo pronto corran a ver la original.

Dejar Comentarios