Lo hice otra vez. Ya he platicado muy brevemente en este blog que hace algunos años me entró una etapa de “consultitis”. Pero, no conforme con la medicina alópata, me dio por consultar a todo tipo de “médicos” shamanes, brujos, esotéricos bla bla bla. Uno me rompió un coco en la cabeza, otro me hizo una carta astral y mientras me platicaba de pronto puso ojo en blanco y me dijo que estaba entrando en un trance y que un dragón lo estaba invadiendo….es verdad, lo juro. El fin de mis sesiones “cómico mágico musicales” fue cuando fui a que me hicieran una limpia. Uno se imagina a un brujo barbón, con look entre Keith Richards e Irma Serrano, pero en lugar de eso salió un tipo fresón vestido de camiseta Polo, jeans y tenis Nike, tendría apenas tres o cuatro años más que yo. Sacó una espada y cortó el aire alrededor mío (estaba cortando las malas vibras) y luego me pidió que hiciéramos un ejercicio, yo tenía que dibujar un hoyo imaginario en el piso, después recorrer con mis manos todo mi cuerpo, de pies a cabeza y la energía que recolectara la tenía que tirar en el hoyo imaginario espetando un fuerte HOOOO. Qué pena. Total ya para acabar con el trámite lo hice, al tirar mis energías negativas apenas alcancé a espetar un muy discreto “hu”. No, no, no, me dijo, más fuerte, con ganas. Ahí voy otra vez… “huuuo”. No, no, nooooo, más fuerte. Carajo. Ya estaba enchilada y de plano ya me quería ir. Recorrido manual de por medio y “HHHHOOOAAAAAAAA”.
Me largué de ahí y jamás volví a consultar ni al oráculo, ni a las sales, las flores, el iris ni siquiera al doctor de verdad.
Hoy, a años de eso y después de semanas de gastritis acepté la oferta de mi papá quien todavía cree en todo eso, El Secreto, las flores de Bach, Feng Shui…todo. Me mandó con un doctor que aplica la técnica del biomagnetismo. Ya sabrán, todas las preguntas en las cuales uno miente:
¿Fumas?
Muy poco (mentí)
¿Alcohol?
Un par de copitas a la semana (mentí)
¿Qué tanta agua tomas?
Como medio litro al día (volví a mentir, eso me tomo en una semana)
¿Comes mucho picante?
Ahhh eso sí doctor, muchísimo, debe ser eso. (eso no fue mentira)
Total que medio analizó mi no sé qué, me hizo preguntas muy extrañas como ¿qué te pasó a los 18 años de edad? O ¿tuviste una gran pérdida a los 30 años? Y cosas así, para las cuales no tenía respuesta pero, por seguir el juego, inventé. Luego me dijo que me relajara y me puso música de Ennio Morricone con arreglos chill out que me pareció tan mala que hasta risa me dio. Sobra decir que no me relajé, me puse a pensar en el problema real que me provoca la gastritis.
Finalmente me preguntó si tenía tensión en el cuello, dije que si, y acto seguido fue por un aparato desconocido, me dijo que iba a sentir un ligerísimo piquete.
BZZZZZZZ ¡Miieeee eeee eee ee e erda!
Era una descarga eléctrica, y no fue sólo una sino varias, seguro era bueno porque le dio justo al clavo, me sentí como un criminal bajo esas pistolas que dan descargas para paralizar, bueno, no, me sentí más bien como una vaca bajo ese bastón que usan los ganaderos para que avancen las bestias. Me engarroté hasta llegar a una posición más o menos como la que hacen al principio de la coreografía los muertos en el video de Thriller de Michael Jackson : cuello violentamente ladeado y hombro a la altura de la oreja.
Yo no sé si se dio cuenta de que me estaba mofando por dentro de sus técnicas y quiso vengarse o de plano sí estoy muy trabada del cuello. Mientras escribo esto siento como un temblorcito en el brazo derecho muy similar al que tuve por días la última vez que se me ocurrió la graaan idea de entrarle a la ronda de toques en una cantina (actividad que neto, sólo en México se le puede considerar diversión).
¿Y la gastritis?
Aún no lo sé. La historia continuará. Tal vez.