Simplemente me resisto a creer que esta es la última cinta como actor del gran Clint Eastwood. Vaquero del Spaghetti Western, Detective setentero, este personaje misterioso ha encontrado en su edad madura su mejor momento creativo como actor y director. Y pensar que muchos consideraban a Dirty Harry como la maxima manifestación artística de Eastwood ¡Que equivocados estaban! Solo hay que echarle un ojo a Rio Místico y a Golpes Del Destino, dos pequeñas joyas de la cinematografia norteamericana de los últimos años.
Pero ¿De qué va Gran Torino? Es la tragicomedia americana en donde Eastwood interpreta al veterano de guerra Walt Kowalski, un amargado hombre que recién acaba de enviudar y de mover su domicilio a un conflictivo barrio de Detroit.
La vida de Kowalski parece terminada pues aparte de su soledad tiene que lidear con dos soberbios hijos y con las pandillas de la zona en la que vive. Kowalski se queja, gruñe y dice cualquier cosa racista que pueda ofender al prójimo, sin embargo esto no es mas que una armadura perfectamente portada que encierra un sentimental hombre en busca de la redención al final de sus dias.
Gran Torino es un gran melodrama, y digo esto como una virtud, no defecto. Estoy seguro que el público mexicano aceptará este filme abiertamente pues a pesar de relatar una anécdota aparentemente muy americana, es el cuento universal del antihéroe que llega a poner paz en la tierra, y quien mejor que Eastwood para contarnos esta historia.
Tengo dos observaciones sobre esta cinta. La primera es el tono de comedia que apenas se percibe en la situación y las lineas que dicen los personajes. Se aborda un tema, tan polémico y controvertido como lo es la diversidad racial y sus violentas consecuencias, con cierto sentido del humor, algo que se agradece en gran manera pues de los contrario tendriamos una cinta discursiva y didáctica sin embargo resulta todo lo contrario. El otro acierto a anotar es la ambiguedad con la que Eastwood aborda este personaje, casi descrito como un Mesías en las violentas calles, y sin embargo el actor y director lo contruye a partir de sus defectos ( la amargura, el coraje y lo racista de su persona) para buscar una equidad con el resto de los personajes.
Aqui es donde reside el encanto de Gran Torino. El ver un antihéroe atípico tratar de entablar una relación con sus vecinos orientales es una verdadera delicia. Kowalski inicia este acercamiento a través del joven Thao ( Bee Vang) quien es el próximo objetivo de la pandilla que gobierna las calles de la colonia, y sin embargo el centro de la historia y el personaje definitivo en la vida del protagónico es la jovencita Sue ( Ahney Her ) con quien Kowalski crea posiblemente su relación mas sincera a lo largo de su vida.
Gran Torino es una divertida película que solo nos deja cuestionarnos el porque del retiro de uno de lo amos del género del entretenimiento. Esperemos que solo sea un falso rumor.