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RAPIDOS Y FURIOSOS


En : Cine

El fin de semana santa me fui a ver Rapidos y Furiosos. No es que me considere un fiel seguidor de esta franquicia pero el éxito en la taquilla internacional y en México instigó mi curiosidad. Advierto haber visto las anteriores cintas de esta serie de películas de tipo B que resucitaron el género de la velocidad y de la acción, por lo que estoy muy bien enterado de la historia de estos singulares personajes.
Primero que nada me queda perfectamente claro el porque de la fidelidad del público hacia este tipo de cintas. La primera película de alguna manera resultó novedosa al considerarla un homenaje al género de acción de filme B utilizando recursos modernos y el ambiente multiétnico que se vive actualmente en la sociedad norteamericana. Una mezcla astuta por parte de los productores.
Si bien la primera fué divertida, sus posteriores continuaciones me parecieron simplemente explotativas. La virtud de esta cuarta creo únicamente radica en reunir al elenco original ( Vin Diesel, Paul Walker, Michelle Rodriguez y Jordana Brewster).
Diesel es el último del héroes de la escuela de Stallone y Norris. Es aquél hombre de misterioso pasado, de pocas palabras, de acciones seguras, que mantiene un solo registro actoral frente a diversas situaciones. Son personajes que casi rayan en lo cómico, sin embargo se mantienen en la delgada linea que divide a los géneros. Son héroes muy acartonados pero en ocasiones muy divertidos y vaya que han tenido aceptación con el público. Diesel estuvo a punto de convertirse en una estrella de la taquilla internacional, sin embargo una serie de malas decisiones y de costosas producciones con castastróficos resultados detuvieron su ascenso al estrellato. Ahora regresa a la franquicia que lo inicio todo.
Hábilmente el estudio pretende que las dos películas que integran la parte media de este cuarteto de filmes queden en el olvido. Ni siquiera se hace referencia en el libreto de lo sucedido en estas dos películas ( una por cierto, situada en Tokyo y dirigida por Justin Li, el mismo realizador de esta cinta ).
Rapidos y Furiosos son dos horas de velocidad y acción. En este renglón la película cumple satisfactoriamente con las expectativas. En especial hay dos secuencias de persecusión muy efectivas, con sofisticados autos guiados por la voz de locutora cachonda de GPS (recordemos que vamos a tono con la tecnología) enfrentándose en mortales carreras. Las escenas están muy bien logradas.
La historia y guión merecen mención aparte. La película inicia en distintos lugares de Latinoamerica y el Caribe (República Dominicana, Panama ) para concluir en las calles de Los Angeles, California. La anécdota gira en torno a la reunión de los personajes centrales debido a una sorpresiva muerte que los lleva a enfrentarse a sanguinarios capos del narcotráfico mexicano ( recordemos que vamos en tono con las más recientes noticias ) para llegar al climax en el desierto de México. Los villanos son una colección de modelos parecidos a los más buscados por el FBI. Clitchés, situciones disparatadas, incongruencias en la historia son los elementos en esta inverosímil libreto que muestra descaradamente los pretextos para mandar a nuestros protagonistas a una carrera de autos más.
Rapidos y Furiosos no es aburrida, siempre y cuando estés listo para las descabelladas situaciones que propone el guión, además de contar con el carisma de los actores protagonistas, pero yo, en lo personal, me quedó con la primera película, cuando parecía que todo esto era un homenaje bien intencionado a un género que había quedado en el olvido.

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