Les tengo una buena y una mala noticia. La buena, Wolverine finalmente llega a la pantalla grande através de una impresionante producción encabezada por el carismático Hugh Jackman, la mala es que los resultados son mixtos, casi negativos.
Hábilmente los productores eligen a Wolverine para iniciar una serie de películas basadas en los mutantes preferidos de toda una generación presentados, con un enorme éxito, a través de las películas basadas en el comic de los XMen, no sé si estarán deacuerdo conmigo pero creo que las únicas a destacar son aquellas dirigidas por Brian Singer, realizador que supo captar la atmósfera de angustia y terror que surge en una comuniada de inadaptados liderada por el Profesor Charles Xavier ( el magnífico Patrick Stewart) teniendo como enemigo a Magneto ( interpretado por Ian McKellen). De aquel grupo destacaba la figura del atormentado Wolverine, mutante interpretado por Hugh Jackman, el australiano que vino a redefinir el título de protagonista masculino de una producción hollywodense. Hoy es él solo protagonista de una franquicia que arranca con esta producción.
La película inicia con un montaje risible en donde vemos combatir en distintas guerras a Logan ( Jackman ) y a su medio hermano Viktor ( Liev Schrieber ), dos extraños mutantes que se enfilan en la milicia norteamericana (?) para formar parte de las guerras mas importantes de todo un siglo. Prólogo exacto de una comedia hilarante para este verano. Lo que acontece es un resumen de los lugares comunes más visitados en películas de este tipo, clicthés de filmes de superhéroes que revientan las casi dos horas que dura la película provocando un resultado predecible y en ocasiones, aburrido.
La cinta es dirigida por Gavin Hood, a primera lectura una extraña decisión para realizar una producción de este tipo, sin embargo, si escudriñamos un poco podemos visualizar a un grupo de productores y ejecutivos de estudio buscando el próximo “Caballero De La Noche” por lo que optar por el director de cintas tan “serias” como Tsotsi o Rendition parece ser la decisión adecuada. Aquí el remedio resulta más complicado que la enfermedad pues Wolverine termina por ser un híbrido que dificilmente podrá convertirse en la cinta de la temporada ¿Por que? Porque no es ni una entretenida cinta de acción ni un estudio dramatico de personajes, el resultado es una mezcla de géneros muy bien producida que desconcertará al espectador.
No nos cabe duda de la capacidad de Jackman para liderar una cinta de este calibre. El actor es sumamente talentoso y carismático, prueba de ello es su filmografía, sin embargo, aquí no puede soportar el peso total de la producción pues el guión es muy blando y la historia poco consistente.
Ah, que no se nos olvide mencionar el bloque completo de la película dedicado a un extraño desfile de mutantes que pertenecen al grupo de reclutas de Stryker ( un desaprovechado Danny Huston ) y que se perfilan como protagonistas de sus propias series. Es una verdadera lástima ver a actores como Ryan Reynolds o Dominic Monaghan en actuaciones que más bien parecen “cameos” y que de lejos se ve siente la promesa de los productores de dedicarles sus sagas personales. Ojalá tengan mejor suerte que la de Wolverine.