Nunca he sido deportista, de hecho no me gusta hacer ejercicio. Si embargo, a lo largo de mi vida siempre he hecho, aunque sea por etapas, algún ejercicio. Aunque no me crean, bailé ballet clásico por más de 15 años. Si, increíble pero cierto. Cuando finalmente lo dejé intenté la danza contemporánea y cuando me cansé de tener las rodillas y los codos moreteados también lo dejé. Intenté entonces el “jazz” lo pongo entre comillas porque es básicamente bailar coreografías y canciones de Britney Spears o los Black Eyed Peas. También desistí. Ni modo, al gimnasio. Fui, sufrí, me aburrí. Lo dejé. Ya relaté aquí en Dixo mi segundo intento de ir al gimnasio. Fracasé otra vez.
Compré una corredora elíptica, más económica que el gimnasio pero lo suficientemente cara como para decirme a mi misma “que me duela el codo para que eso me obligue a hacer ejercicio diario“. Cuando mi papá la vio me dijo en tono burlón “ah esas son muy buenas para colgar las toallas después de bañarte” Me ardí. Pero me ardí más el primer día que colgué ahí la toalla mojada. El aparato acababa de cambiar de función…para siempre.
Llegué a la última, a la más huevona y poco digna de las opciones: me compré mi DVD de Pilates para hacer en casa. Se lo enseñé a una amiga y se rió. Me ardí. De verdad que yo estaba segura de que lo iba a hacer de manera constante y que seguramente serviría. Un vez lo vi, UNA VEZ.
Total, hoy tome una nueva decisión. Un intento más, uno de esos días en los que aseguras que esta vez será diferente. Literalmente desempolvé la caminadora elíptica con un trapo. Llevaba más de un año sin usarse, abrí la ventana, me puse mis pants, cerré la puerta con seguro para que mi novio no se metiera a picarme las costillas y seguramente con una desagradable expresión de optimismo en la cara me subí y empecé a pedalear. Mierda.
La expresión de optimismo seguramente se modificó en cuestión de segundos. Miré el contador y llevaba apenas un minuto. Pensé que seguramente era ese minutillo que cuesta trabajo y que en uno más ya agarras tu ritmo y ni lo sientes. Pues no, mi corazón a todo lo que daba, me faltaba el aire. Mi vida empezó a ser cuestionada de manera brutal: no es posible mi condición está por los suelos, seguro es la edad, ya no debo fumar, ni desvelarme, seguro tengo sobrepeso, eso me pasa por no haber hecho ejercicio por más de un año, antes hacía 30 minutos sólo para calentar, algo me está pasando…¿y si estoy enferma?
Acto seguido y no sin que el pensamiento de abortar la misión pasara por mi mente, me bajé y le quite el seguro a la puerta (esa fue mi parte favorita ) porque de verdad pensé, si me desmayo, de menos que mi novio pueda entrar a salvarme. Qué absurdo.
Pasaban ya los ocho minutos cuando decidí que, con suerte, llegaría a los 15 minutos y ni modo, a partir de ese momento mi vida cambiaría radicalmente y sería una mujer 100% Natual.
Inhala, exhala, inhala, exhala.
En eso, empecé a checar los otros rubros del monitor, a qué velocidad vas, cuántos kilómetros, tiempo, hasta que llegué al rubro de resistencia: marcaba el número 5.
Noooo maaaa, ¡con razón! Le bajé inmediatamente a nivel de resistencia 2 y nombre, ¡como gacela! aceleración de ritmo, cola de caballo en movimiento, chichi rebotando y todo, hasta el solecito salió. Mi vida empezó a ser feliz otra vez, ni estaba pasada de peso, ni grande, ni fuera de condición, ni iba a dejar de salir ni de comer carnitas y no iba a ser 100% Natural ni iba a regresar a mi DVD de Pilates (que aún conservo). Lo único que iba a modificar es que a partir de ahora iba a hacer 40 minutos de ejercicio esperando que, si logro ser constante, pueda gradualmente llegar a hacerlos en el nivel 5. Y es que, de verdad, ¿quién se iba a imaginar?, no sabía que esa máquina guardaba la memoria de la última vez que alguien se subió, no había yo seleccionado ningún programa, ¿quién ejercitaba en nivel 5? Será ese duende con cara de demonio que debe de existir en todas las casas, el responsable de esconder las llaves del coche, el que pone la salsa Tabasco hasta el final de la despensa, el que enreda los cables detrás de la televisión y siempre tira los clips fuera del escritorio. Ese que le sube al nivel 5 las caminadoras y seguramente observa mientras buscas, mientras te enojas, mientras sudas.
Ahhhh… me voy a dormir con la imagen de tus chichis rebotando. Mañana me pongo a hacer ejercicio
Sì ese maldito duende flojo tambien fue a mi casa y despùes de cerrar con llave el cuarto donde tengo mi bici fija, se llevo las llaves y hace como 3 meses que nain de spinning… ni de limpieza del cuarto etc…etc…
fui, sufrí, me aburrí, lo dejé… me suena a canción de Jenny Rivera