La primera regla en el “revamp“, “reboot” o “revitalización” sería creo el término más adecuado en español, de una franquicia, marca, historia o personaje seguramente es que el público no necesite saber lo que ha ocurrido anteriormente, para entonces poder entrarle desde cero.
Cuestión que J.J. Abrams junto con su equipo supo manejar muy bien y entonces la nueva película de Star Trek la podemos disfrutar todos.
El guión es redondito, si bien me aburrió un poco la parte de la nieve (¿¡Hola Star Wars?!) y toda la cuestión con el Spock del futuro, aquí entonces se aplicaría una segunda regla: Sí, hazla para (el ya tan choteado término) “nuevas generaciones” pero no te olvides del fan base, y aquí es donde esta parte de la historia cuadra para que tampoco los fanáticos clásicos se sientan excluídos y ofendidos.
Y esto entonces se lo debemos a los que poco a poco van ocupando lugares en mi lista de escritores a los que envidio, por el seguramente nada despreciable salario que reciben y por la calidad y porque ya se la saben perfecto para cómo hacerlo y hacerlo bien, y se trata de Roberto Orci y Alex Kurtzman. Digo, ahí nomás, son los escritores de Mission: Impossible III, las dos de Trasnformers y junto con el mencionado Abrams, escribieron la serie de televisión Alias y son los co-creadores de Fringe, que si bien creo que todavía le falta cuajar, tiene cosas interesantes, y una de esas son precisamente los guiones de cada episodio, la mezcla entre fantasía, ciencia ficción y personajes muy bien definidos.
Dejando al final a J.J. Abrams, creo que a estas alturas está demás decir que también es un tipo que se la sabe y muy bien. A excepción de Cloverfield, que hizo mucho ruido y pocas nueces, Alias está a dos de convertirse en serie de culto, mientras que Fringe tiene todas las posibilidades para hacerlo, y bueno Lost, ya paso a ser de culto a ser referencia obligada para la televisión del nuevo milenio. Sin embargo, creo que hay que darle todavía más crédito en algo que sólo se le puede atribuir a él. Estarán de acuerdo conmigo en que al ver las imágenes promocionales del actor Zachary Quinto como Spock, pues no era sino un Sylar (personaje que interpreta en la serie de TV “Heroes“) pero con orejas puntiagudas. Pero gracias a la dirección de Abrams, y bueno, claro, a la capacidad histriónica de Quinto, nos entregaron un Spock interesante y hasta con tintes humorísticos agradables.
No le tengan miedo a Star Trek, les va a gustar, y sí puede competir por ser de las mejores del verano cinematográfico 2009.