Comenzaré esta reseña contándoles que fui a Cinemex Real a ver la nueva entrega de Transformers. La primer pelea la disfruté bastante y sin problemas, pero cuando comienzan a reintroducir a Sam, sus papás y a Mikaela, el audio sólo se escuchaba en la pantalla. Traté de aguantar, pero fue imposible. Salí para avisar, a lo que me dijeron que lo checarían. El caldo resultó más caro que las albóndigas, puesto que para arreglarlo, conectaban y desconectaban el audio…de todo! Y entonces después de media hora de dicha situación, me salí de la sala. No me dieron los boletos para uso general. Primero intentaron decirme “¿Cuándo quieres regresar?”-”¡No pues no sé! O sea ahora tengo que adaptarme a sus horarios ¿o cómo?”. Y entonces optaron por regresarme el dinero. Muchachos de Cinemex, para eso sirven los pases generales, para que por lo menos regreses a tu misma marca. Por lo que entonces, para que se les quite, (¿bien malo que soy a poco no?) ya la vi completa, pero en Cinepolis.
Toda esta historia que igual y les vale un poco madre, es para decirles: háganse un gran favor, vean Transformers: La Venganza de los Caídos, en IMAX.
Es de que sales y tienes esa sensación en la cabeza de que en la calle cualquier Hummer, Honda o hasta el microbus se van a transformar en cualquier momento. De que cualquier ruido motorizado te hace voltear. Y de que, hay momentos en los que podrías jurar que estás dentro de la batalla y que los robots que estás viendo en la pantalla están de tamaño real.
Películas como éstas, van matando la vieja frase de que “Segundas partes nunca fueron buenas” y de que cuando los actores, productores y directores dicen “Es más explosiva y emocionante que la primera” (ni modo que dijeran: “la verdad es que está más padre la primera, esta no está tan buena”) aquí si aplica y por mucho.
Los Autobots motocicletas están increíbles, y esa primera pelea, creo que hay que darle mucho crédito al…pues no se que sea…¿coreógrafo? que hace que saquen una rueda y se den media vuelta y que luego corran por la pared y luego hagan medio salto al aire para caer enfrente del otro auto…Ufff. Y los movimientos de cámara por supuesto que le hacen justicia. Igualmente recuerdo de la primera cuando el soldado Lemmox pasa por debajo de un Decepticon en una moto y la cámara lo sigue haciendo un giro con el movimiento natural del tipo, bastante chida toda la secuencia.
Le quitaría a la Pretender, que es como una copia chafa del concepto básico de Terminator, y le quitaría al Autobot abuelo, que todo su discurso me dio bastante hueva. Debo decir que sigue sin gustarme el diseño de Megatron, y que la personalidad de Starscream es nula, mientras que el personaje en su versión caricatura era fascinante, inclusive llegaba a opacar al mencionado líder de los Decepticons.
Shia y Megan Fox cumplen, para eso los contrataron. Por supuesto ella es un excelente eye candy y la cinta no le exige una exploración del personaje dominando a la perfección la técnica Stanislavsky. Es tanta la belleza de Fox que ya he escuchado a varias mujeres decir que ellas…ellas sí, sin dudarlo.
Me quedo con la segunda batalla, la del bosque, porque además, en lo que termina, pues por supuesto fabrica y sienta las bases para el gran gran final en el que te dan ganas de pararte a aplaudirle a Optimus Prime y nos recuerda que es uno de los personajes y líderes más chingones de la ciencia ficción.