
Recordando.
Dícese de la acción o efecto de recordar. Un día pasa alguien a tu lado, no volteas a verlo como ‘esa o ‘ese lo ha hecho, y sigues tu camino. Sin embargo, aquella persona quedó mirando ahí, de pie, tu espalda y caminar descuidado. Casi como en las películas: las hojas caen, la nieve cae, las flores se abren, el polen te hace estornudar, esa persona mira hacia arriba acostado en su cama, el viento pega en la ventana que da a la calle, los perros ladran, el sol brilla tras nubes azules rosas y naranja, la tarde huele a lluvia ya; su cuarto por un momento se llena de reflejos de colores, sólo por un instante, justo antes que el sol se esconda y las nubes azules rosas y naranja se vuelvan parte de la noche. Está ahí, con los ojos abiertos pensando en ese instante, el mismo en el que quiso decirte algo y no lo dijo, el mismo en que sus ojos se cruzaron con tus manos y tu cuerpo y tus labios, el mismo en que tú, sin saberlo, te convertirías en un instante para siempre, un instante que siempre estará recordando.

Desesperanza.
(SINÓN. V. Desaliento) Ya no escribo más. Llega el día en que los dedos ya no deben moverse. Cuando usas las manos y la cabeza, una hoja, un lápiz, letras, escribes, a veces esa mecanización es un infierno, a veces quisieras ser bombero para quemarte de vez en cuando y sentir que el día valió la pena, o buzo, sumergirte y arrancar un estrella de mar pegada a una piedra; ya no hay día, ni madrugada, ni mujer linda de sonrisa leve, mirada indiferente, sueño oculto y brillo en los labios, no, ya no quedan hojas, ni lápices de colores, ya no quedan ganas, ni premios, ni besos. Las letras se callan.

Fin.
m. (lat. Finis) Escribes una carta. Creaste una lista singular, no tan monótona como una lista de supermercado, en ella recitas todas y cada una de las cosas que hacen increíble a esa mujer que consideras increíble, -de hecho, esa mujer es increíble-, pero son cosas, por algún extraño maleficio, que no has vivido ni sentido ni serán ni quizás, y es sólo el deseo de que así sea.

Nostalgia.
f. (del gr. nostos, regreso, y algos, dolor). Dos días pasan y es octubre, un sonido retumba en tus dedos, te quedas, revelas tu mejor sonrisa. Bajas a la calle, caminas junto al río, que es tu mejor compañía, un perro, un poste de luz, migajas de pan húmedo, recién la luna, las estrellas, incluso algunas de las que pasan navegando el cielo, así, casi en un momento.
algo hay sólo un poco más ¿auténtico? en esta ocasión. no verdadero, pero eso, auténtico. a mí me gusta. más ceros de distancia hacen que las cosas brillen.
“Benditos los ojos que te ven” vi ayer en mi msn mientras esperaba a que un amigo le comprara unas botas a su novia; y conste no pude decir nada porque la persona que me lo puso esa frase estaba ya “off-line”…tu crees?
La semana pasada estaba viendo unas fotos (unas de la cabalaza para Halloween y otras en Playa del Carmen), y anoche soñe con la persona con quien comparti eso. Hoy se me ocurre venir y leo esto…ttttsssss! YA NI LA AMUELAS. Besos!
la amuelo para mal o para bien?
espero que para bien, aunque con uste siempre la cago…
jajajaja…para bien.
ahora fue para bien.
aaa q hueva me jor llamense no?
nel
tu diccionario esta desilucionado triste a pesar de eso es muy bueno
gud