
Durante todo el día, peatones que pasan por mi banqueta se detienen a leer los letreros que coloco habitualmente en las ventanas de mi casa. Mis gatos se sientan en la misma ventana y les encanta, parece que piensan que se paran a admirarlos a ellos y los gatos son animales muy vanidosos… pero ése es tema para otro post.
Empecé a poner posters en mi ventana cuando el delegado de Coyoacán hizo un verdadero desmadre del primer cuadro, el barrio del antiguo pueblo de Coyoacán, con supuestas “mejorías” que involucraron levantar el tradicional adoquín a cambio de poner una carpeta de cemento cuadriculado para que “pareciera” piso de piedra. El Jardín Centenario y el Jardín Hidalgo, mejor conocidos como la Plaza de Coyoacán, estuvieron cercados, sin iluminación y bajo “construcción” por más de un año. Las asociaciones de vecinos dirigidas por viejas copetudas aprovecharon para presionar por sus causas personales, como sacar a todos los “nacos”, “hippies” y “drogadictos” del centro de Coyoacán. Buscaron cerrar sus calles con plumas y policías (un acto inconstitucional, ya que todos los mexicanos tenemos el derecho al libre tránsito por nuestras vías públicas) e insistieron en cerrar los antros, bares y lugares de vicio. Fue un momento en el que no me encontré representada por ninguna de las voces políticas de mi propio barrio. Decidí entonces publicar mi opinión por medio de posters que puse en la ventana de mi casa. Imprimí lemas como “Coyoacán es patrimonio de todos los mexicanos”, “Coyoacán es orgullosamente una zona de tolerancia para personas de todas las razas, religiones y orientaciones sexuales”. También fotocopie artículos de periódicos que me parecían pertinentes y un artículo de una organización internacional en la que se nombraba la Plaza de Coyoacán como uno de los centros urbanísticos más exitosos del mundo.

Desde entonces he mantenido la costumbre de crear y poner posters en la ventana de mi casa que da a la calle. En éste momento tengo una campaña que cuestiona la guerra contra el narco de Felipe Calderón. Es un tema que me emputa y que me provoca una gran impotencia. A muchos les da miedo expresar una opinión tan definitiva como: LEGALÍCENLA. Los “líderes” de opinión no se atreven a causar tanta controversia, pero las cosas son muy claras. Existen consumidores de drogas que no dejaran de meterselas ya que la humanidad lleva drogándose durante toda su historia. Legalicen las drogas, se acaba el mercado negro, se acaba el crimen relacionado a las drogas. Es bastante claro.
Yo soy de la opinión de que se deberían legalizar y ya que no hay quién quiera defender ése punto, lo expongo en la ventana de mi casa.

Todos tenemos temas que nos emputan de la situación de nuestro país y muchos no nos sentimos representados en la esfera política. Puedes expresar tu opinión, escogiendo un tema y haciendo tus propios posters; los puedes hacer a mano o imprimirlos, puedes fotocopiar artículos que te parecen importantes; comparte información y tu punto de vista. Ponlos en la puerta de tu casa o en una ventana, aunque los vean sólo aquellos vecinos y sus invitados que pasan por el pasillo de tu departamento.
por Madela Bada.
Extraordinario aporte, me late aplicar tu idéa, saludos.
justo ayer hablaba de hacer eso en una clase… y me dijeron que eso no era un fin justificable que hiciera otra cosa.. ¬¬
Muy buen material