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Fuck the hype, por Paco Herrán.


En : Blogs, Música

Hype”: Producto mediático que recibe una sobrecobertura por parte de la prensa o una excesiva publicidad, obteniendo de esta manera una popularidad altísima independiente de la calidad del producto. En términos de moda, el hecho de crear tendencia generando la necesidad en los clientes. (Wikipedia)

En mi vida ha habido muchos conciertos que no he podido ver, generalmente por falta de capital en el momento oportuno. Tocadas de esas que hacen época, de las que todo mundo habla, a las que parece que va toda la gente que conoces. Por ejemplo, nunca he visto a Peter Gabriel, no ví los primeros de U2 y Depeche Mode en los 90s y más recientemente me he perdido a Phoenix, Radiohead o Nine Inch Nails.

Ahora regresa Roger Waters con The Wall, y se presentan por primera vez los Pixies, y yo, claro, sin dinero el día que salen los boletos a la venta.

Ni modo, así es la vida.

Está bien, puedo intentar ahorrar un poco y rezar por encontrar una entrada. Pero por otro lado, la euforia que se ha desatado me hace pensar hasta qué punto nos hemos convertido en una dócil manada de seguidores de grandes espectáculos, nada más que un blanco fácil para los empresarios organizadores de conciertos (que son, sin duda, un monopilio duro de roer).

Por norma, desconfío de los eventos que provocan la histeria en las masas. Para empezar, no me gustan las masas. Creo que si un espectáculo es tan bueno que tanta gente quiera verlo, seguramente tendré oportunidad de verlo en otra ocasión, con más calma. Después, me pregunto si de plano tantos seguidores han perdido toda capacidad de crítica, al punto de considerar tal o cual manifestación artística tan imprescindible en sus vidas. Me hace de inmediato pensar en que lo contrario, el desapego, sería más sabio.

Obviamente, he estado en muchos conciertos masivos o he tenido que hacer cola desde temprano para comprar un par de bletos. No digo que no quiero ir, por supuesto que si puedo ahí estaré, pero me parece que seguir reaccionando como una adolescente frente a los Beatles y estar dispuesto a endeudarte con cada artista que visita estas tierras no es muy cool.

La cuestión económica a veces llega a ser un asunto ético. Los precios de algunos espectáculos en México son ya exhorbitantes, muchas veces incluso más caros que en países con mayor poder adquisitivo, y no es que la calidad sea mejor, ni mucho menos.

Claro que muchos pagan porque pueden. Pero, ¿tantos como para agotar las entradas en 20 minutos? O no existe la crisis, o la gente se desvive por ir a ese evento a donde “todo mundo” necesita ir y está dispuesto a pagar, evidentemente, por el “hype”.

Ok, igual estoy ardido y si tuviera el capital suficiente ni me quejaría. Pero me llama la atención que, por ejemplo, una pareja joven pague a plazos la entrada a un concierto, de igual forma que nuestros papás compraban a plazos una lavadora. ¿Es éste el estado de bonanza económica? No lo sé. Sólo digo que, desde mi perspectiva, no es muy diferente acabar endeudado hasta las orejas por irte al Mundial de fútbol u organizar la fiesta de quince años de tu hija, que deberle al banco por haber ido a ver a tu estrella de rock favorita.

Alguien comentó en mi Facebook que lo que pasa es que en México el pagar un evento caro significa mucho a nivel social. En Estados Unidos y Europa, quizás por la gran oferta que existe, no le dan tanta importancia a éstos eventos y en todo caso se consideran  espectáculos populares, de forma que los precios son más moderados. El caso es que mientras el público mexicano siga reaccionando con este descontrol y termine pagando lo que le pidan, los precios de los conciertos en nuestro país seguirán siendo carísimos.

¿Qué tanto es por moda? ¿Qué tanto es para cumplir con el silenciosa dictadura de la mayoría de “estar ahí”? ¿Qué tanto es por aparentar un status socioeconómico? ¿Y qué tanto es por un genuino interés en ver a un gran artista interpretar en vivo sus rolas?

La próxima vez que compres tus entradas para un evento, piénsalo. E invítame.

por Paco Herrán.

5 Comentarios a “Fuck the hype, por Paco Herrán.”

  1. avatar FRicky Muñoz dice:

    Valido todo el discurso, estan los pros y contras, ejemplo yo soy de Guanajuato y pues a diferencia de Mexico, Guadaljara y Monterrey por estos lados no llegan esos espectaculos tan facilmente, y claro se acaban los boletos porque uno piensa chin cuando van a venir otra vez, quiza ya no los vuelvo a ver, y tambien me ha pasado que digo no manches mendigo boleto esta carisimo y digo si tengo lana para esos dias y hay boletos voy, y tambien hay conciertos por los que la neta me he desvivido para comprar un boleto simplmente no por el hype sino porque tengo un chingo de ganas de ir, y bueno cuando se presentan bandas y artistas de calidad que valen la pena nocreo que sea hype, pero eso si me cagan las preventas Banamex.
    Al final es como cuando te da hambre puedes decir aguanto un ratito, pero si te estas muriendo de hambre te atascas no importanto si te dicen que los tacos estan buenos o no.

  2. avatar Amargado Nervvio dice:

    Primo, no solo te leo, hasta te contesto!

    Yo creo que en ésta época tan vanal, tan lejana a los valores importantes de la vida, cualquier pendejada distractora se vuelve indispensable y muchas veces no nos damos cuenta que las cosas que verdaderamente valen la pena en la vida NO CUESTAN UN VARO.

    Espero que en un futuro no muy lejano, dejemos de ser tan dependientes de pendejadas para “tener felicidad” por supuesto…efímera

    ¡HE DICHO!

  3. Estimado Paco, cuanta verdad en tan pocas líneas. Introduzco otra línea de reflexión al respecto: Con la bajada de ventas de música en soporte físico, en la actualidad y futuros años veremos como las productoras y las entidades de derechos musicales, saturan el mercado de espectáculos en vivo con un tremendo timeline mundial. Aparecerán nuevos formatos de viajes turísticos “ad hoc” en función de los calendarios de conciertos (la red acercará aún más el posible gap geográfico) y el concepto “hype” será corto ante lo que nos queda por ver al respecto. Por contra puede servir como contrapeso para que los grandes grupos (comerciales) marquen una tendencia que pueda ser utilizada por los más pequeños y grupos y músicos emergentes. Como bien sabes, en toda manifestación cultural conviven ambas realidades: la comercial y la “outsider” (de la que luego por cierto, salen los repuestos para la comercial).

    Un fuerte abrazo, desde España. Te sigo leyendo ;-)

  4. avatar MJAGC dice:

    El mundo de hoy esta desvaloralizado y lo más triste es que México debe de ser de los países que esten a la cabeza de ello.
    Sin duda, nuestra escala de valores la tenemos al revés (si es que aun gente los considera) y damos importancia a las cosas que no la tienen.
    Una compañera de trabajo acaba de gastar 2800 pesos en un boleto para ir a ver a Alejandro Fernández, y si hacemos la cuenta de lo que representa de su ingreso mensual, es algo así como el 30%!!! Y puedo darte mil y un ejemplos de esos como del amigo que tiene un Mercedes 2010 y tiene un sueldo de menos de $30 mil pesos, que si bien no es malo, no es para traer un Mercedes del año.
    Talvez yo lo que tu llamas HYPE lo llamo FANATISMO y es que es muy diferente ser fan de algo a realmente caer en el fanatísmo de algo y creo que eso se viene dando cada vez más, en diferentes ámbitos, en diferentes medios… todo fanatismo es malo: religioso, político, deportivo, etc.
    Nos venden las cosas al precio que lo hacen porque la gente LO PAGA. Eso es lo triste! Evidentemente, un concierto NO debería costar lo que cuesta, pero mientras se agoten las entradas (ya ni mencionar los 20 minutos como tu dices) pues por qué no venderlos más caros a la próxima si seguramente se venderán… y no es exlusivo de los conciertos…
    Me encantó leerte!
    Un beso.

  5. avatar Paco Herrán dice:

    Gracias por sus comentarios!
    Saludos.

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