Vamos por partes; en los ochentas una de las bandas más importantes del movimiento punk gringo fue el trío Hüsker Dü. De alguna forma, la historia de esta agrupación originaria del estado de Minnesota es la arquetípica narración romántica de casi cualquier banda respetable de este género musical: chamacos insolentes hacen una banda de sonido furioso y tan desesperado como sus quebrantados espíritus; la banda toca y graba sin esperar nada del de por si incierto futuro; los chamacos ganan un pequeño público de culto y sin llegar a la fama su propia popularidad mata al punk y por ende acaba el proyecto; décadas después son venerados como los verdaderos precursores de ese sonido por nuevas generaciones. Esta historia, cada una con sus propios tintes trágicos, se repite en la historia del punk una y otra vez, por sólo nombrar algunos ejemplos obvios: Ramones, The Stooges, Television, New York Dolls, sus contemporáneos Black Flag y también podría mencionar a los Pixies.
El guitarrista y cantante de Hüsker Dü era el talentoso Bob Mould (y ahora sí vamos de lleno a la reseña que nos concierne en esta ocasión). A principios un Bob Mould adulto y mucho más seguro de si mismo, retoma sus excepcionales capacidades melódicas que le dieron a Hüsker Dü ese sonido pegajoso que los volvió leyenda, para hacer una agrupación de rock. En 1992 debuta el trío Sugar y aunque alcansaron un estatus de culto casi inmediatamente gracias a los antecedentes de Mould, para el público masivo pasaron desapercibidos, aún hasta hoy en día. En retrospectiva, lo excepcional de Sugar es que estaban creando lo que hoy reconocemos como el sonido “post-grunge” del rock alternativo o indie antes de que siquiera muriera Kurt Cobain. En sólo dos años de existencia, Sugar editó 2 Lp’s y un EP oficial pero su legado se escucha aún hoy en día. Lo peculiar de Sugar es que generalmente se escapan de la atención de los consumidores del rock pero son muy conocidos entre el circuito de los músicos… créanme, Dave Grohl sabe quien es Bob Mould.
Copper Blue fue el primer trabajo de estudio de Sugar y es un disco de rock melódico con guitarras poderosas y apasionadas, líneas de bajo pesadas como plomo y un bataco amante de los redobles acelerados. Es la perfecta combinación entre una composición sensible y una interpretación enajenante.
por @lamadela
wow! chingon por el memorama, made!
arigato!