Donde se cuenta del doctor que creía en la locura

“Nada tengo contra la ciencia; pero si tantos hombres que suponemos cuerdos son encerrados por demencia, ¿quién puede asegurarnos que el alienado no sea el alienista?”
Combinemos un doctor razonable, un pueblo perdido, un cúmulo de gente plagada de prejuicios y tradiciones, un gobierno corrupto e ignorante y un boticario inseguro y complaciente… Resultado: la más memorable (por no decir la única) historia de Itaguaín, digna de escribirse en las páginas de sus cronistas. Si existe o no aquél lugar no importa, no así el recuerdo del doctor, alienista Simão Bacamarte, fundador de la Casa Verde, manicomio del pueblo. La historia fue narrada por la irónica pluma de Joaquín Machado de Assis (sí, aquel mozo que emergió de la pobreza y sobrevivió a las humillaciones de la élite culta y letrada gracias al don y la gracia de sus letras) en El alienista, una novela corta que se inmiscuye en los truculentos vericuetos de la razón y el frágil límite que hay entre esta y la locura. Al final, cómo saber si el cuerdo doctor que estudia la mente y los comportamientos humanos no es el que debería portar la camisa de fuerza.
Pues Simão Bacamarte no opinaba lo mismo (al principio), tan comprometido estaba con sus teorías locas de la locura, que fue capaz de encerrar al poeta del pueblo, al altruista, a las autoridades gubernamentales, a sus vecinos, a la señora que defendió los intereses cuerdos de otro, a su mejor amigo e incluso a su amada esposa. Sí, para él cualquier cosa era locura. Los fascinados por las adivinanzas, los inventores de anagramas, los chismosos, los empeñados en acicalarse, las coquetas, todos excepto los enamorados. Después, quizá por un atisbo de enajenación, viró sus teorías y con tono de autoridad científica, determinó que no, todos aquellos eran cuerdos, los dementes eran todos aquellos que habían quedado fuera de la Casa verde (la cuarta parte del pueblo aproximadamente) y que podían clasificarse en galerías de modestos, tolerantes, veraces, sencillos, leales, magnánimos, sagaces, honestos, sinceros, etc. Así que entre los primeros encerrados se encontraron el abogado más prestigioso y el cura.
Según aquel doctor, todos seríamos dignos huéspedes de un manicomio, con trazos del típico cuerdo casi loco o el probable demente en rehabilitación… al final nadie se salva.
Escrito por Julieta (jota Ge)
Hola! yo soy fan de aca del dixo y pues trato de leer todo lo que ponen, lei esta reseña y el sabado fui a comprar el libro, lo busque y compre mejor el de “El alienista y otros cuentos” de la porrua que cuasta 60 pesos, osea pagas por un plus de lectura, me gusto lo que escribiste por eso lo consegui, aun no empiezo a leerlo
pero ya di el primer paso.
Lo que tambien me agrado es que atras del libro dice que el autor inspiro a Cortazar y a Saramago con su estilo de narrativa, y pues tambien son de mis escritores favoritos.
Saludos! ya que lo lea regreso a dar mi opinion