La semana pasada se publicó en un diario de Tamaulipas una nota sobre una querella presentada por un ciudadano mexicano en contra del presidente Calderón, en dicha denuncia se acusa al presidente de genocidio, crímenes en contra de la humanidad y otros delitos todos ellos relacionados con los criminales de guerra.
En una entrevista, el denunciante afirma que su querella fue presentada tanto en instancias nacionales (como la SCJN, las cámaras de senadores y diputados, la PGR, CNDH) e internacionales (como Amnistía Internacional, la ONU y el tribunal internacional de la Haya, Holanda).
El argumento de la denuncia va en el sentido del gran número de muertos y daños provocados por la guerra al narcotráfico, y una de las exigencias básicas en ella es lograr que las fuerzas armadas regresen a sus funciones reales y sean los distintos cuerpos policiacos los encargados de llevar a cabo el combate al narco en todos sus aspectos.
En la entrevista al demandante se habla de la corrupción a todos los niveles y de la necesidad de que el pueblo retome las riendas de su destino, y no de obedecer los pasos del “narco-gobierno”.
La noticia ha tenido muy poca difusión, incluso ni en medios totalmente anti-calderonianos se ha mencionado, por lo que muchos ven en esto solo una cortina de humo o un intento de golpe bajo para el gobierno federal.
Al leer por primera vez la noticia solo pude acordarme de lo ocurrido con Slobodan Milošević, Sadam Husein o más recientemente con Kadafi, y pensar que lo único que nos faltaba en México era que entraran los cascos azules.
Aparentemente en estos días se daría una resolución por parte de dichos tribunales, aunque realmente esto tiene toda la pinta de ser una leyenda urbana de esas que circulan en la red.•