21 de agosto 2008
Alonso Arreola
CONSECUENCIAS


El rayo sobre la nube,
las gotas sobre las alas.

El canto sobre la rama,
las hojas sobre los hombres.

El sueño sobre la nada y
sobre la tierra
palabras.

Primer concurso de humor involuntario.

A raíz de la invitación que les hice para que vieran el video del gran Coyoacan Joe, muchas han sido las propuestas de algunos lectores que pretenden ganar la batalla contra esta gran obra del humor involuntario. Aquí les dejo tres para que discutamos a profundidad cuál de ellas (o de alguna otra que gusten compartir) debe quedarse con la medalla de oro.

1.- Esta maravilla nos llega de la India. Es un extraño tributo al Thriller de Michael Jackson:
2.- Esta otra es una curiosa idea de lo que debe ser un video cachondo de reggaetón:
3.- Esta última es un sentido y ecuatoriano homenaje a las víctimas del 11 de septiembre (sin duda, mi favorito. ¡Arriba Delfín!):

Ustedes disculparán este momento de ocio. En fin.

Por cierto, a los interesados en mi disco, los espero ya en www.labalonso.com

Del metro Viveros a la Minerva tapatía.

Pues mi experimento fotográfico en el metro Viveros de Coyoacán resultó más interesante de lo que pensé. Sin embargo, antes de platicárselos debo decirle una cosa a quienes viven fuera del DF: no se preocupen, esta misma semana estará dada de alta mi página, ahora sí se los prometo, para que pidan sus discos a Gente por la Defensa Animal. Todos lo van a tener, eso se los aseguro. (Y a los benefactores les digo que hoy salieron sus paquetes, salvo de quienes no han confirmado su dirección.)

En fin. Pese a haber sido un día laboral y una hora difícil, quiero dar las gracias a Arturo, Janet y Manolo —así como a quienes llegaron fuera de tiempo o intentaron llegar— por ayudarme. El caso es que el próximo sábado aparecerá en El Universal la nota que hicimos el viernes pasado, regalando discos a la gente que salía o entraba al metro. En pocas palabras y para no chorearlos de más, estas son mis conclusiones:

1.- Quienes mejor reciben la idea de un disco regalado son las amas de casa, los jóvenes y los niños.
2.- Ningún trajeado, por más que les insistí, quiso recibir mi regalo (se cumple la consigna del mítico Ricky Luis: “ai vienen los trajeados, vete ya”). ¡Ah pero qué risa nos daban huyendo de nosotros!
3.- Todos tenemos una historia que contar y sólo hace falta romper el cascarón para intercambiarla. Así platicamos con un poeta, con un trabajador de limpieza, con un chofer de microbús (que se fue con mi disco a todo volumen, lleno de gente), con una invidente, con un vendedor de discos piratas, etcétera.
4.- También me dio gusto que aparecieran un par de seguidores de La Barranca, salidos de la nada y sin saber qué pasaba, para entonces darles mi disco.
5.- Así las cosas, continuamente voy a hacer cosas de este tipo para darle mi disco a quienes me quieran acompañar y, claro está, a quienes no me conozcan en lo más mínimo. Mientras tanto, aquí les pongo las fotos de Manolo, Arturo y Janet regalando Música Horizontal.

ManoloLabA.jpg   JanetLabA.jpg

ArturoLabA.jpg
  
Epílogo futbolero: ¿Cómo chingados les explico la felicidad que me embargó ayer cuando Armando Archundia finalizó el juego entre Chivas y Toluca? Por fin nos quitamos esa jetatura con los choriceros, y además pasando por encima de Cruz Azul y América. ¡Arriba las Chivas y arriba las once estrellas!

chivas.jpg

Se me ocurrió una cosa…
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Mañana viernes, a las 10 de la mañana, voy a hacer una entrevista para el periódico El Universal afuera del Metro Viveros de Coyoacán. Entonces, le voy a dar un disco mío (LabA, Música Horizontal) a los primeros de ustedes que lleguen para ayudarme con unas fotos que se me ocurrieron. ¿Se animan o qué? Sé que es día y hora de trabajo pero… bueno… para que se les antoje les dejo esta imagen de mi álbum con sus doce tarjetas y la manta serigrafiada que los contiene.
Infortunios del Melate.

El otro día me puse a vagabundear sin rumbo para matar el tiempo antes de un concierto (el de Charlie Hunter Trio en el Zinco Jazz del centro, buenísimo por cierto). Convencido del lado positivo de mi exagerada y muy criticada puntualidad (la que me permite leer, tomar café y estudiar distintos entornos), me perdí en librerías y establecimientos diversos dejando que llegara la melancolía. Porque debo decir que nada más necesito caminar solo por un rato para entonces empezar a azotarme. Oh sí. Sólo hay que flotar en cuerpo y pensamiento para que la nube de la angustia se posicione sobre la cabeza y comience su discurso de agua y centellas.

Así andaba, alucinando no sé qué cosas sobre la ausencia, cuando me detuve en un negocio distribuidor de boletos de lotería y demás concursos de azar. Llevaba tiempo preguntándome cómo es que estaba tan seguro de ganar un concurso si nunca participaba en ninguno (al menos conscientemente). Por ello actué en consecuencia y jugué tres combinaciones del Melate. No pensé ni en números de la suerte, ni en fechas de nacimiento, ni en cábalas secretas. Sólo quería cumplir con el primer requisito de todo ganador, y retirarme de aquella bola de fieles compradores de sueños que ávidamente se intercambiaban lápices colgados a la pared.

Sucedió lo obvio. No le pegué a ningún número. Está claro que uno debe escoger una serie y serle fiel hasta la muerte, jugándola continuamente. Porque claro: inciso a) las posibilidades de ganar son menores si cambiamos siempre de números, y b) si dejamos pasar una semana y salen nuestros dígitos la omisión nos llevaría al suicido.

A lo que voy es a que un verdadero apostador tiene que vivir atado a su esperanza, al motor de un juego que no tiene principio ni fin, que inició con el bing bang del Universo. Y yo no estoy dispuesto a meterme en esas aguas. Nel pastel. Me basta con los muchos sorteos en los que participo sin estar enterado, muy a mi pesar. Que si por ahorrar en tal o cual banco, que si por usar tarjeta de crédito o débito, que si por comprar tal boleto… vaya… porque nadie puede negar que vivimos un momento en la historia en el que, por lo menos en México, vale más “soñar” y jugar a la ruleta de la “suerte futura” que poner pies en tierra y caminar a donde esa otra fortuna, la del libre albedrío combinado con el libre albedrío de lo otros, produce felicidades a largo plazo.

En resumen, quiero que mi suerte sea producto de mis actos y no de mis deseos. Porque mientras los deseos son estáticos en sí mismos, los movimientos de la Rueda de la Fortuna (esa diosa romana representada con el Cuerno de la Abundancia de Zeus) dependen de nosotros en alguna medida.

fortuna.jpg

Post Datas. Pronto regalaremos discos míos aquí en Dixo. Les agradezco sus comentarios y contribuciones recientes. Siempre los leo a todos aunque no responda personalmente (de verdad Leonardo, ja). Me hacen sentir que existo, aunque sea mentándome la madre. Y existir es en verdad tener el primer boleto de cualquier ruleta.

Gracias Raúl Velasco.


RaulVel.jpg

Por llenarnos de mierda los ojos y los oídos durante casi tres décadas.
Por ser el más grande cacique de la televisión mexicana.
Por representar aquello que estéticamente tantos detestamos.
Por finalmente llevarte lo peor que ha sucedido en los espectáculos dominicales.
Por permitirnos frases como “Raúl Del Asco” y “Siempre lo Mismo”.
Por convertir la “unión familiar” en “manipulación global”.
Por la OTI y su siempre desafinada orquesta.
Por Luismi, Lucero, Yuri, Tatiana, la India María y tantas “luminarias” más.
Por agachón frente a tus felinos jefes.

Porque finalmente sabemos que hoy, a dios gracias, “ya no hay más”.

Descansa en paz.

(Paréntesis).

Ustedes disculparán, pero hoy no existo. Me borró la tristeza.

De rock, libros, presidentes y perros.

Ayer lunes fue un día extraño. Además del espantoso frío que mantiene a mi perro al borde de un colapso, tuve la posibilidad de compartir una de mis mayores pasiones con gente que fue a la plática de La Barranca en el ciclo “Rock and Libros” de la Feria del Libro en el Centro Nacional de las Artes, misma que terminó con una gran asistencia pese al mal clima.

Ahí hablamos de mi abuelo (Juan José Arreola) así como de Italo Calvino, Roberto Bolaño y Carlos Fuentes, leímos a Eliseo Diego… recordamos lo que nos apasionaba cuando niños… en fin, la pasamos bien en una carpa sencilla en la que apenas podíamos escucharnos gracias al concierto que Patita de Perro daba en las afueras. Lo mejor, empero, fue que por primera vez pude darle mi disco a varios seguidores del grupo que a lo largo de los años han probado ser, además, buenos amigos. Así que ahora puedo decirlo públicamente: mi disco ya salió y estoy comenzando su proceso de distribución. En estos días aparecerán todos los detalles para adquirirlo sin costo en mi nueva página: www.labalonso.com

De ahí nos fuimos Chema, Francisco, Renato, Lilith y yo al concierto de Kif en el DIM. Se trata de una banda alterna a los Screaming Headless Torsos de David Fiuczynski. Tenía que ir para darles copias de mi álbum (Fuze grabó conmigo) y para saludar a algunos amigos, como el buen Fratta, que venía llegando de la toma de protesta de López Obrador cual “presidente legítimo”. Y bueno, aunque ya no quiero clavarme en el tema, sólo debo decir que para mí sólo hay un presidente electo, aunque yo no haya votado por él. Lo demás no me interesa, pues he decidido cumplir en los próximos meses, exclusivamente, con lo que me corresponde artística, social y políticamente. (Muchos creen que es un deber involucrarse con la información política, tener una opinión y asistir a marchas o plantones, pero yo creo que no hay mejor ni más eficaz activismo que el de la congruencia y el trabajo honesto en lo que se cree, día a día, sin protagonismos ni ambiciones fatuas. Y en eso andamos.)

Ya después regresé a mi casa para encontrarme cada vez más enfermo al querido Seymor (mi can). Ni él ni yo pudimos dormir más de tres horas durante la noche.

Así que aquí estoy, en pijama a las 11 de la mañana, esperando otra vez al veterinario, con las manos heladas, pensando en si debo o no tomar una de las más tristes decisiones…

¡Pásele, conozca el mejor video de humor involuntario!
Voy a imaginar que me hacen un masaje.

Y bueno. La tocada con La Barranca en Los Angeles estuvo buena. Fue una total catarsis porque sabíamos que era la última en un buen rato. De plano hasta desmadramos la batería al final, tipo The Who. (Hay actos de destrucción que son necesarios, pues allanan futuras construcciones.) Además me prendió mucho estar nuevamente entre paisanos que respetan y quieren tanto a México. Muchas gracias a ellos por ir al Westchester. (Realmente me sorprendió mucho que tantos estuvieran al pendiente de este Blog.) Desde aquí les mando un abrazo.

Ahora, debo decir que estoy hecho papilla porque pasé la noche en el hospital con mi amigo del que les hablé antes. Fueron horas muy difíciles para él. Mostrar convalecencia, dolor y preocupación es un acto de la mayor confianza que sella la amistad de una manera definitiva. Entre los dos habrá siempre una voz que nos recuerde que estuvimos ahí, en esa grieta de sufrimiento compartido y diferente. Desde aquí les pido buenas vibras para él… de verdad… porque yo no creo en nada superior al hombre y sus vanos y maravillosos intentos de permanencia, ni siquiera estando al borde del abismo. (Eso me hace querer más a “los otros”.)

Por si fuera poco, mi querido perro Seymor anda mal. Estoy esperando a que lleguen los veterinarios para sacarle sangre y hacerle unas pruebas. Se trata del basset hound que les presenté el otro día en foto. Él ha compartido casi la mitad de mi vida como el ser más amoroso que jamás haya conocido. Podría decir incluso que a través de sus ojos aprendí nuevas formas de cariño y tolerancia.

Lo bueno es que todo —absolutamente todo— es pasajero. Los momentos, las personas, los animales, tú y yo… todos somos muertos en huelga, esperando la hora de regresar a trabajar. Así que por lo pronto me voy a morirme un rato. Llevo dos semanas sin conciliar el sueño. Voy a imaginar que me hacen un masaje. Voy a imaginar que me hacen... Voy a imaginar... Voy a… Voy...