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No importa ni lo largo ni lo grueso sino lo que dure tieso

Por Congelada de Uva | Comentarios (36) | Publicado en Sexo en Septiembre 1, 2008 a las 09:47 PM

El tamaño del pene sigue siendo un conflicto que influye en la seguridad de los hombres mucho más de lo que debiera.

Según los resultados de encuestas realizadas por una firma de condones, sólo el 10 por ciento de las mujeres le da importancia al tamaño del pene. El 90 por ciento restante dice que su satisfacción sexual no depende de la longitud de este órgano.

Por el otro lado, muy pocos hombres saben que la zona más sensible de la vagina se encuentra en los dos primeros centímetros de la entrada de la vulva; de manera que un pene de apenas 6 centímetros, es suficiente para estimular el órgano femenino.

La vagina está compuesta por tejidos musculares que se contraen al ser estimulada, y es capaz de presionar para adaptarse al tamaño del pene. Además, el clítoris, que es el punto más sensible de los genitales femeninos, reacciona directamente al tacto, lo que hace que la mujer disfrute esta experiencia tanto como la penetración.

El crecimiento del pene comienza alrededor de los 13 años y continúa hasta los 18, aproximadamente.

El pene humano puede presentar una gran variedad de tamaños.

En la cultura popular se considera que el tamaño del pene está relacionado con el nivel de masculinidad u hombría. Numerosos estudios han demostrado que el tamaño del pene no está directamente relacionado con la masculinidad de un varón.

Según las investigaciones, la longitud promedio del pene es de 8 centímetros en estado de flacidez y de 16 centímetros durante la erección, aunque los resultados varían en cada estudio. El consenso es que el tamaño del pene erecto es, en promedio, de aproximadamente 14,5 cm de longitud y de aproximadamente 12,7 cm de circunferencia.

Existe el mito de que un pene más largo es más deseable para satisfacer a la pareja en el coito vaginal. Este mito no es ciento por ciento sustentable, debido a que las zonas sensoriales femeninas se hallan en el exterior de la vagina. Al momento del contacto copular, el varón imprime una serie de movimientos estimulantes en los labios sensoriales del clítoris, provocando señales estimulantes a la pareja. Estudios y encuestas han apuntado al hecho de que para la mujer es más estimulante obtener del varón una erección de mayor tiempo que un pene más largo y que al parecer es más importante el grosor que la longitud.

Una amiga me dijo el otro día: "la mujer que dice que el tamaño del pene no importa es que no ha probado una buena verga"

Ahí se los dejo de tarea.


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Acción: Congelada de Uva
Rastrospectiva, Museo El Eco
CONACULTA FONCA
9 agosto 2008

¡Asépticos del Mundo!

Por Congelada de Uva | Comentarios (4) | Publicado en Sexo en Agosto 24, 2008 a las 10:45 PM

En esta sociedad pasteurizada, prefiero provocar repugnancia, odio, rechazo,

desconcierto, hartazgo, angustia, hostilidad, miedo,... que seguir fomentando

la asepsia mental.

Congelada de Uva

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¡Me la pelaste!

Por Congelada de Uva | Comentarios (30) | Publicado en Sexo en Agosto 18, 2008 a las 08:33 AM


"ETIQUETA RIGUROSA": PERFORMANCE DE ROCIO BOLIVER EN LA EXPO RASTROSPECTIVA CONGELADA.

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Sube desnuda a una pasarela, con un peinado glamuroso y unos zapatos blancos de tacón.

Como modelo profesional que fue, Rocio Boliver camina mostrando al público las etiquetas de ropa que Darkas (biometal) clava en su piel con agujas para perforar. De fondo, una foto de su performance C/U la sostiene en muletas.

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El dolor arremete en el cuerpo de Rocio con cada pinchazo. Dos agujas clavadas en cada mejilla hacen que su boca comience a temblar. Su rostro refleja un rictus de dolor y sus ojos comienzan a humedecerse.

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Como si fuera una manda, Rocio se mantiene erguida y continúa su recorrido, simultáneo al de su llanto por su cuerpo maltratado. Atrás de ella, Darkas prepara la siguiente aguja y mira de reojo escogiendo el próximo espacio de piel donde colocará otra etiqueta esterilizada.

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Recuperada de los primeros esfuerzos para tolerar el dolor y drogada en su adrenalina que le ayuda a menguarlo, Rocio recibe varias agujas más en su cuerpo con una etiqueta diferente en cada una. Altiva, modela elegante la serie de marcas publicitarias que ahora cuelgan por prácticamente todas las partes de su cuerpo. El público sigue atento la pieza, pasmado con el dolor contenido.

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40 etiquetas de diversas marcas fueron marcando su piel. Ahora, frente a un espejo se va desprendiendo lentamente de las agujas, jalándolas con sus dedos. Las etiquetas van cayendo a sus pies. De las perforaciones brotan hilitos de sangre. Una aguja ha quedado atorada en su espalda y por más esfuerzos no logra sacarla. La presiona y lejos de salir, la aguja se encaja aún más en su cuerpo.

El público sufre con ella y trata de ayudarla gritándole, como si estuviera rompiendo una piñata: a la derecha, más arriba, al otro lado...

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Franqueada la etiqueta que se resistía a salir de su espalda, Rocio procede a sacar las etiquetas colocadas en su rostro. De fondo, la foto de su performance Octópulos, aprieta los dientes resistiendo el embate.

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Como se dice: La cara es más escandalosa. De la ceja le escurre la sangre al ojo y hasta la barbilla. Ve todo borroso.

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Con movimientos de arriba abajo, su mano derecha vuela sobre el aire caliente. Catárticamente reta a la vida diciéndole: ¡Me la pelaste!


Fotos: Tania Gómezdaza

Pasada de Belga

Por Congelada de Uva | Comentarios (10) | Publicado en Sexo en Agosto 11, 2008 a las 09:39 AM

Mi amiga Carmen me convenció que ya que me encontraba en Bruselas, sería muy chido que visitara Ámsterdam, donde podría encontrar mucho de que escribir y la verdad es que no se equivocó. El autobús salía a las cuatro de la tarde. Llegué a la estación a las 3:30 y en cuanto vi al tipo que me atendía se me disparó la hormona.

Era un belga muy verga cubierto de vellos bellos. Los hombres velludos me fascinan y éste no estaba nada mal. En lo que me daba el boleto y hacía en la computadora los arreglos respectivos para mi viaje nos dieron las 3:45. Desde que llegue comencé a decirle a este cavernícola que me encantaba lo velludo que estaba. Sus brazos los tenía repletos de vellos, su barba era tupida y de su camisa, salían vellos de su pecho.

Todos estos vellos me pusieron de lo más cachonda y como no tengo pelos en la lengua, salvo después de mamar una deliciosa verga, le tiré la onda directo. El estaba nervioso, se reía, se sonrojaba y me decía que estaba trabajando, que lo vigilaban sus jefes y que además mi autobús saldría en menos de 15 minutos. Le dije que sus vellos me habían puesto muy caliente y que estaba mojadísima, que si dudaba, metiera su mano en mis pantaletas. Noté como se movía nerviosamente. Me dijo que lo esperara afuera. Salió para decirme que mejor otro día, pero ante mi insistencia y lo caliente que lo había puesto fue corriendo a ver cómo podíamos hacerle para echarnos el rapidín que le proponía. Se dirigió al que cuidaba la entrada de los baños, que por lo visto era amigo suyo. El amigo le dio un manojo de llaves, me hizo señales para que fuera hacia él. Entramos y cerró con llave. Pasando los baños, me llevó a una especie de bodega donde había cualquier cantidad de cosas entre cubetas, trapeadores, sillas, llantas...
Turbado me decía entre francés e inglés que no iba a durar mucho. Le dije que no había problema que lo único que deseaba era verlo encuerado, sobar sus vellos y sentir su verga dentro de mí, aunque fuera un palo rapidón.

- "¡Bueno, si eso quieres, pues venga!" - pareció decir y se colocó el condón que le di.

Me recargó contra la pared y de pie, agarrados a una escalera me introdujo una partecita de ese cuerpo lleno de vellitos perfectamente peinados por todo el cuerpo.

Arremetimos con fuerza. ¡Qué subidón! Nos vinimos en menos de dos minutos.

- Lo ves - me dijo - te advertí que no duraría mucho.
- ¡Pero si con eso estuvo! - le di un beso.

Salimos corriendo. Al vernos salir del baño, sus amigos se reían con nosotros, cómplices del palenque que nos habíamos reventado con la ayuda de todos, pues los jefes ni en cuenta y la gente que quiso ir al baño en el inter, tuvo que esperar porque "estaban reparando el suministro" de agua. Otro chavo me dijo que si no le daba chance también a él, que aún teníamos dos minutos. Nos reímos y le dije que me disculpara pero que no tenía tantos vellos como Terry. Se iba el autobús. Terry me trepó al vuelo.

Luego les cuento lo de Ámsterdam, jajaja.

Filias Fantásticas!

Por Congelada de Uva | Comentarios (4) | Publicado en Podcast en Agosto 4, 2008 a las 12:55 PM

Tienes alguna preferencia o comportamiento sexual al que alguna vez has considerado como:

  • ¿Extraño?

  • ¿Anormal?

  • ¿Raro?

¡No te preocupes! El staff de Dixo.com está dispuesto a escuharte; ayudarte, y a que puedas capitalizar tus "peculiares" gustos!!!

Escucha el primer podcast:

WUER-K-HOLICA *filia 03

Por Congelada de Uva | Comentarios (9) | Publicado en Sexo en Julio 28, 2008 a las 03:36 PM

Trabajar y trabajar. Ese era su único aliciente en la vida.

Nadie más que ella pasaba tantas horas en la oficina. Doblaba turnos, cubría sus guardias y la de los demás.

Siempre se ponía ansiosa antes de salir a su chamba.

Al llegar al Centro Nacional de Calamidades se despojaba de esa negra gabardina e iba inmediatamente con Carlos.

¡Cómo le latía andarse besuqueando en las mañanas con Carlos en su cubículo cuando iba a pedirle que le resolviera algún problema con la computadora; bajar corriendo con Demetrio y dejar que la apapachara mientras su impresora imprimía el trabajo que Roberto le ayudó a hacer mientras se metían mano; subir apresurada con el tímido de Mario Rebollar a enseñarle sus nalgas para mostrarle el bronceado que obtuvo en vacaciones, mientras Mario medroso de que alguien pudiera entrar a su oficina, trataba de continuar concentrado en el informe que debía entregar; meterse en chinga a la cocineta con algún chavito de intendencia a que le mamara las tetas mientras se preparaba un cafecito; pasar de volada por la oficina de Enrique a sentársele justo frente a su escritorio con la chiquifalda subida y las piernas abiertas para acordar los pormenores de la junta de la tarde y escuchar cómo en voz baja se ponía a chulearle las piernas mientras excitado le platicaba que ya se le había parado la verga y le suplicaba que lo ayudara a venirse contándole esas historias perversas que sabía; salir apresurada una vez que Enrique eyaculaba para meterse con Sergio a la cabina de proyección a meterse unas fajotizas mientras el video repetía por enésima vez alguna frase sobre Desarrollo Urbano; recibir la llamada del Lic. Escamilla que le recitaba una serie de guarradas por teléfono hasta que le avisaba que ya se andaba limpiando con klinex la venidota que gracias a su paciencia por escucharlo, se acababa de formular.

Atender presta la esperada llamada de su jefe para que subiera inmediatamente. Llevar a cabo las órdenes de entrar, cerrar la puerta y una vez solos, acercarse a saludarlo como era costumbre. Montársele de frente, a horcajadas y repegar su vulva en el bulto que crecía bajo los pantalones del jefe. Apresuradamente voltearse para hacer los cambios a la edición de la revista, mientras él se sacaba la verga, se untaba lubricante y se la ensartaba por el ano. Ella, de nalgas al jefe, no dejaba de anotar los ajustes de la impresión. Luego subir por el elevador a la sección de diseño, y aprovechar los pocos segundos para embarrarle las nalgas al compañer@ pasajer@ del elevador. Exigir los cambios para que se hicieran de inmediato y pasar de cubículo a cubículo a recibir besos, piropos y nalgadas y quedar en varias citas a las que nunca asistiría. Meterse de pasadita a la oficina del asesor gringo para que en su escaso español le dijera

-querer ir contigo baile- y dejar que la torteara. Ir a visitar a Oscar y enseñarle su blusa transparente que portaba sin brasier y con los pezones parados; bailotearle descaradamente su cuerpo por los pasillos al nervioso de David que por más que intentaba seguir limpiando los pisos, sus ojos se le escapan en pos del trasero; sentársele en las piernas a Lucio que incómodo ante la mirada de sus compañeros, se meneaba impaciente en su silla giratoria mientras ella le corregía la redacción de su discurso. Con el pretexto de que olvidó las llaves en el interior de su oficina, jalarse al poli para que una vez abierta, entrara y le mamara la pucha por un buen rato.

Meterse sigilosa al baño de los hombres a cambiar su atuendo para la junta frente a las miradas y caricias de los ocupantes intermitentes del baño, hasta que alguno más atrevido la acomoda sobre el lavabo a echarse un rapidito. Discretamente huir de los "tocadores" de hombres y de prisa pasar revista a los avances de construcción de la mesa simuladora de terremotos y aprovechar para echar desmadre con los trabajadores de la construcción, bailarles un improvisado teibol con una varilla y entre los andamios echarse un palo rapidón, porque Antonio la esperaba en la caja de pagos para entregarle su quincena personalmente y entregarle un sobrecito con un extra, entre lo que ella le daba una mamada, sabiendo que no le llevaría mucho tiempo ya que Toñito era eyaculador precoz.

Terminando, regresar a su oficina y escuchar las proposiciones "indecorosas" que le dejaban grabadas en su contestadora. Citar a su asistente, una chica que realiza su servicio social, para que le mostrara en la isla de edición los cambios del video que le pidió. La chica sabía que recibiría parte de su práctica dejándose manosear y chupar por ella que tanto le había enseñado en cuestiones de producción de video y de placer.

Durante la hora de comida, pedir que le bajaran del comedor sus alimentos, pues atendería excitada su propia hot line en Internet, que había conectado a la extensión de su oficina con ayuda del administrador de comunicaciones del Centro, que sabía que recibiría su recompensa por quedarse callado y seguirla ayudando. Sabiéndose una chingona para negociar en las juntas la toma de decisiones a favor del Centro, coqueteaba discreta con los directivos de otras Asociaciones, hombres y mujeres, sobando a quienes acomoda cercanos a su silla para acariciarlos con sus pies por debajo de la mesa.

Después de un agotador día de trabajo, su chofer llegaba a su oficina para avisarle que tenía el auto listo, a sabiendas de que antes de partir, debía meterse debajo de su escritorio a darle unas buenas mamadas, mientras ella dejaba previstos los pendientes del día siguiente.

Finalmente sola en su casa, de regreso de una jornada laboral como siempre tan ardua, estaba lista para la cama a meterse una chaquetiza que prodigara unos nueve que diez orgasmos como mínimo y lista para soñar con los angelitos, que si no estaban de mal ver hasta se los andaba cogiendo en sus sueños húmedos. Bueno, ¡Pásenlas bien! Y hasta mañana.

-A seguir desquitando el sueldo, que no hay de otra- bostezaba. ¡Dulces sueños!

¡Échate tus p3d0t3s!

Por Congelada de Uva | Comentarios (15) | Publicado en Sexo en Julio 21, 2008 a las 10:35 AM

Doña Blanca tuvo que atender siete fiestas infantiles el fin de semana.

"Doña Blanca está cubierta de pilares de oro y plata. Romperemos un pilar..." - cantan los niños, mientras ella corría por la tina con agua llena de manzanas para el siguiente juego.

La decoración, las piñatas, el pastel, vasos, platos, servilletas y todo iba acorde a la temática escogida: Spiderman, Barbie Dancing Princesa, Barney, Batman, Rosita Fresita, Bob esponja, La Sirenita, Power Rangers...

No se le escapa nada. Las bolsitas de dulces, los regalos para los ganadores de los concursos, los gorritos, serpentinas, helado, confeti,...

Esperaba con entusiasmo la hora del payaso.

Nunca más globos de perritos o gatitos. Los globos debían inflarse esféricamente y grandes hasta antes de reventar. Para eso compraba de los de plástico grueso. - ¡qué caray!

¡Aguantar niños! ¡Pero si los odio! - machacaba entre dientes.
Por fin llegaba el final de la fiesta infantil. La bola de escuincles odiosos, traviesos y malcriados desalojaban su salón de la mamo de su mami haciendo berrinche por cualquier cosa. ¡Nunca quedaban satisfechos!

Esos pinches chillidos la tenía harta.

Doña Blanca pesaba más de 100 kilos. Era una gorda pechugona y de culo muy amplio.
Había aprendido a controlar su ano de manera extraordinaria. Podía relajar el músculo esfínter hasta lograr una abertura hasta de 20 cm. de diámetro.

La cantidad de globos esparcidos por el suelo serían utilizados para su gozo.

Se cercioraba de que estuviera sola. Cerraba la puerta a piedra y lodo y se desnudaba.

Hacía sonar a todo volumen su colección de Rondas Infantiles y bailaba dando risotadas estridentes palmeando duramente sus generosas carnes.

Rociaba de aceite de bebé los globos que iba metiéndose por el ano para que resbalaran lubricados y no se rompieran. Se abría las celulíticas nalgas, distendía el ano y se agachaba excitándose más y más al ir permitiendo que el globo se fuera escurriendo hacia el recto poco a poco. Bien caliente como se ponía, recordaba alguna carita de entre los muchos niños que había atendido. Como la de esa niña idiota que le aventó el pastel al piso porque no le había puesto cereza como al del cumpleaños.

Mientras se retorcía, jugueteando el globo entre su ojete y el conducto anal, se pellizcaba el clítoris con las largas uñas y cantaba con la respiración entrecortada: "Duéééérghhh mete mhmhmhmiiii niñahhh, dueerh me te te mmmi yaaaaa, queeee vieeee vieee nelllll co ah co y te com ah ah ah co me rrrrghhhaaaaaAAA" Apretaba fuerte el basto culo hasta tronar el globo que reverberaba las paredes del tubo digestivo. ¡PUM! Caía desparramada chorreando fluidos y tronando pedos al venirse.

No había prisa. Era poliorgásmica y todos esos mocosos serían decapitados uno a uno por su ano.

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¡Cántame Norma!

Por Congelada de Uva | Comentarios (13) | Publicado en Sexo en Julio 14, 2008 a las 09:23 AM


Norma jamás se había casado a pesar de los muchos pretendientes guapos y ricos que la cortejaban. El público salía enamorado de ella después de cada función de ópera. Su voz era única entre las sopranos. En el mundillo que la rodeaba se comentaba su tendencia lésbica. Era de carácter fuerte y dominante. Varias de sus alumnas del bel canto salían llorando de su clase y en ocasiones las golpeaba. Ataviada con sus costosas alhajas, iba siempre a los conciertos de ópera buscando quién, como ella, pudiera dar el tono de la ópera "Norma" de Bellini. El personaje de Norma es de los más difíciles del repertorio para una soprano. Ella lo sabía bien, había dedicado su vida entera a poder interpretarlo. En toda la historia muy pocas cantantes pudieron acometerlo con éxito.

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A las alumnas destacadas las seducía y las llevaba a su casa. Una vez ahí, rodeadas de lujos, les prometía su imperio si lograban hacerla tener un orgasmo como lo hubiera alcanzado con Maria Callas.

Les pedía que estudiaran la ópera Norma. Ella las entrenaría y les pagaría lo que le pidieran.

El plazo era de seis meses.

Una vez listas, las estudiantes se presentaban vestidas de gala, luciendo las joyas que Norma les regalaba para la ocasión y dispuestas con sus mejores voces. Norma les tenía preparadas opíparas cenas y hermosos hombres galantes.

La soprano invitada iniciaba por órdenes de Norma el Acto II donde Norma pretende matar a sus hijos por despecho, pero que en el último momento es incapaz de cometer semejante crimen.

Los hombres acompañaban a las cantantes a la salita de música y sentados rodeaban a Norma que con las primeras notas musicales comenzaba a entrar en trance.

Mientras la otra cantaba, los hombres despojaban a Norma de sus ropas, la penetraban, la escupían, eyaculaban en su boca que chorreaba. Perdida, con los ojos al revés y completamente lánguida, los tipos hacían lo que se les antojaba con ese cuerpo blanco, como de muerta.

Llegado el momento cumbre en la interpretación, Norma abría los ojos enloquecida y gritaba - ¡El embudo! ¡El embudo!

Entre cuatro la cargaban abriéndole las piernas, dos le abrían los labios de la vulva empapada y otro le metía el embudo por la parte delgada, dentro de la vagina.

Otros tipos entre tanto, tomaban de los brazos a la cantante que tenía orden expresa de no dejar de cantar pasara lo que pasara. La arrodillaban frente al embudo y la conminaban a elevar el sostenido en la nota re con todos sus pulmones.

Norma babeaba y sus ojos giraban, jadeaba como perra, apretaba todo su cuerpo, se contorsionaba como poseída. Los hombres debían sostenerla con fuerza para que no cayera.

- Dame el tono, dame el tono - balbuceaba quedamente Norma.

Todos inamovibles, impávidos, esperaban el clímax.

Un grito ensordecedor acallaba la voz forzada de la soprano que no alcanzaba la nota debida. A patadas y manotazos aporreaba Norma a la cantante gritándole: ¡Inepta desgraciada! ¡Fuera! ¡Fuera de mi vista, infeliz! Aventaba lo que encontraran sus manos, estaba fuera de sí.

Los hombres ayudaban a salir a la cantante rechazada y trataban de que los golpes de Norma no la alcanzaran.

- ¡Nombre maldito! - espetaba Norma.
- Fue una tortura la de mi padre. Horas cantando, horas frente al piano- ¡Lo odio!
- ¡Norma, Norma, Norma! ¡Sólo María y Joan han logrado penetrar la vibración de sus notas en mi vagina para que su timbre pudiera llegar y reverberar la nota en mi punto G a tal grado, para que accediera al tan esperado orgasmo! ¡No puedo más! ¡Esto es un suplicio!
- He escuchado que una mujer llamada Montserrat Caballé es capaz de alcanzar la interpretación que usted requiere. - le dijo una vez uno de los hombres. Aún intenta seducirla..

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Filia Fantásti K Congelada

Por Congelada de Uva | Comentarios (27) | Publicado en Sexo en Julio 6, 2008 a las 09:25 PM

Visitantes de dixo.com. Durante el mes de julio, en diferentes días encontrarán una serie de colaboraciones de sus blogeros y podcasteros preferidos, que se referirán a lo que hemos dado en llamar: "Filias Fantásticas". Los invitamos para que aquellos que siguen a sus narradores preferidos en dixo.com los lean ahora con una tendencia diferente, pero igual de cautivadora que siempre.

Esta es la primera Filia Fantásti K Congelada. Espero que salgan de este mes con mucha información sexual útil. Gracias por su asiduidad.

¡Comenzamos!


TACOS DORADOS

Carlos se ocupaba siempre de la cena. Decía que las mujeres de "la casa" nunca ponían el suficiente cuidado en la limpieza de los alimentos. Que había gérmenes por todos lados. Que la fruta y la verdura se regaban con aguas negras y que la Tierra entera estaba contaminada. Preparaba la comida con guantes que se ponía después de haberse desinfectado las manos varias veces. Su pelo estaba sujeto por una redecilla para evitar que algún cabello pudiera caer mientras cocinaba y su boca y nariz se mantenían cubiertas por un tapabocas esterilizado.

Se lamentaba de que por las mañanas tuviera que salir a trabajar de enfermero y descuidar a sus seres queridos.

Su mujer y sus hijos, así como la suegra disfrutaban del comedimiento ejemplar de Carlos, pero no así del sabor de los tacos que preparaba cada noche.

Como nadie en casa había logrado persuadirlo de su empeño, continuaban intentando acostumbrarse a ese sabor especial de la comida de Carlos que tantas veces los había hecho vomitar.

"¡Mientras viva, la cena seguirá a mi cargo! ¡No tienen suficiente cautela y cualquier día de estos vamos a morir de alguna infección! ¡Vayan a lavarse bien las manos!"- gritaba dando un portazo a la puerta de la cocina que cerraba con llave. Tenía estrictamente prohibida la entrada mientras él estuviera dentro.

Una temblorina, acompañada de espasmos y sudores recorría su cuerpo con cada ingrediente que añadía sobre las tortillas dispuestas en una mesa de madera. Acomodaba todo lo necesario con extremo rigor. Siempre eran 20 tacos en total, ni uno más ni uno menos. Antes de meterlos al aceite caliente, introducía su pene erecto en cada tortilla hecha rollito.

Qué fuerza de voluntad había desarrollado en los últimos años. Recordaba cuando en un principio no lograba detener la eyaculación y se chorreaba antes de tiempo. ¡Nunca más! Nunca prepararía más de 20 tacos. Lo tenía calculado.

Con cada taco el impulso de los movimientos masturbatorios era más rápido. Debía reacomodar la tortilla abierta sobre la mesa, para seguir con la siguiente hasta envolver por vigésima vez su pene en la última, esperar el chorro de mecos e irlos esparciendo atinadamente sobre cada una de las tortillas que en breve se convertirían en tacos dorados. No era una tarea fácil.

- ¡La cena está lista! - salía orgulloso de la cocina con la charola en una mano.
La mesa estaba puesta y la familia se sentaba a cenar como cada noche, hasta que Carlos muriera.

Literatura Revolucionaria

Por Congelada de Uva | Comentarios (5) | Publicado en Sexo en Junio 25, 2008 a las 09:33 PM

Aunque no puedo dejar de mencionar al Marqués de Sade, en este escrito voy a centrarme en otro gran maestro: Georges Bataille

Dos de sus libros me revolucionaron.

La Historia del Ojo y Madame Edwarda

Si vas a leer estas dos novelas, sigue leyendo, sino no tienes mi permiso. Congelada.

Veamos algo del pensamiento de Bataille:

A muchos el universo les parece honrado; las gentes honestas tienen los ojos castrados. Por eso temen la obscenidad. No sienten ninguna angustia cuando oyen el grito del gallo ni cuando se pasean bajo un cielo estrellado. Cuando se entregan "a los placeres de la carne", lo hacen a condición de que sean insípidos.

Pero ya desde entonces no me cabía la menor duda: no amaba lo que se llama "los placeres de la carne" porque en general son siempre sosos; sólo amaba aquello que se califica de "sucio". No me satisfacía tampoco el libertinaje habitual, porque ensucia sólo el desenfreno y deja intacto, de una manera u otra, algo muy elevado o perfectamente puro. El libertinaje que yo conozco mancha no sólo mi cuerpo y mi pensamiento, sino todo lo que es posible concebir, es decir, el gran universo estrellado que juega apenas el papel de decorado. *

El erotismo nos enfrenta a la problemática humana por excelencia, a una discordancia que no se resuelve, porque resolverla sería cancelar lo que anima la vida.
Nunca, humanamente, aparece la prohibición sin una revelación del placer, ni nunca surge un placer sin el sentimiento de lo prohibido.

En Madame Edwarda: Jamás vi mujer más bella ni más desnuda.
Y puesto que, en la muerte, al mismo tiempo que el ser nos es dado, nos es quitado, debemos buscarlo en el sentimiento de la muerte, en esos trances intolerables en los que nos parece que morimos, porque el ser ya no está en nosotros más que como exceso, cuando coinciden la plenitud del horror y la del gozo.

El erotismo es el problema por antonomasia. En tanto que es un animal erótico, el hombre es para sí mismo un problema. El erotismo es nuestra parte problemática.
La pasión de los amantes, lleva consigo un desorden violento que revela la significación plena del éxtasis del deseo.

"El punto de encuentro de los amantes es el delirio de desgarrar y ser desgarrado. Ninguna comunicación es más violenta".

- Georges Bataille -

Los dejo con algo de Madame Edwarda.

En medio de un enjambre de muchachas, desnuda Madame Edwarda sacaba la lengua. Ella era, para mi gusto, encantadora. La elegí: ella se sentó cerca de mí. Apenas tuve tiempo de responder al mozo: tomé a Edwarda que se abandonó: nuestras bocas se juntaron en un beso enfermo. La sala estaba abarrotada de hombres y de mujeres y tal fue el desierto donde el juego se prolongó. Un instante su mano se deslizó, y yo me quebré de pronto como un vidrio, y temblé en mis pantalones; sentí a Madame Edwarda, de quien mis manos contenían las nalgas, ella misma al mismo tiempo desgarrada; y en sus ojos más grandes, dados vueltas, el terror, en su garganta un largo estrangulamiento. Me acordé que había deseado ser infame o, más bien, que hubiera sido necesario, de toda fuerza, que eso ocurriera. Adivinaba risas a través del tumulto de las voces, las luces, el humo. Pero nada contaba ya. Apreté a Edwarda en mis brazos, ella me sonrió: enseguida, transido, volví a sentir en mí un nuevo choque, una suerte de silencio cayó sobre mí de lo alto y me heló. Era elevado en un vuelo de ángeles, que no tenían cuerpos ni cabezas, hechos de deslizamientos de alas, pero era simple: me volví desgraciado y me sentí abandonado como lo estás en presencia de Dios. Era peor y más loco que la embriaguez. Y ante todo sentí una tristeza ante la idea de que esta grandeza, que caía sobre mí, me robaba los placeres que yo contaba con Edwarda. Me encontré absurdo: Edwarda y yo habíamos cambiado dos palabras. Experimenté un instante de gran malestar. No hubiera podido decir nada de mi estado: ¡en el tumulto y las luces, la noche caía sobre mí! Quise atropellar la mesa, tirarlo todo: la mesa estaba empotrada, fijada en el suelo. Un hombre no pudo soportar nada más cómico. Todo había desaparecido, la sala y Madame Edwarda. Sólo la noche... La segundona tomó mi dinero, me levanté y seguí a Madame Edwarda cuya desnudez tranquila atravesó la sala. Pero el simple pasaje de en medio de las mesas abarrotadas de muchachas y clientes, ese rito grosero de la "dama que sube", seguida por el hombre que le hará el amor, no fue en ese momento para mi más que una alucinante solemnidad: los talones de Madame Edwarda sobre el suelo embaldosado, el contoneo de ese largo cuerpo obsceno, el acre olor de mujer que goza, humeando para mí, de ese cuerpo blanco... madame Edwarda iba delante de mí... en nubes. La indiferencia tumultuosa de la sala a su felicidad, a la gravedad mesurada de sus pasos, era consagración real y fiesta florida: la muerte misma era de la fiesta, en eso de que la desnudez del burdel llama al cuchillo del carnicero. "

Madame Edwarda, 1937


¡Es tardísimo, apúrate!

Por Congelada de Uva | Comentarios (33) | Publicado en Sexo en Junio 23, 2008 a las 08:32 AM

Díganme porqué en el arte del cojín hombre-mujer, antes de eyacular dentro o fuera de una vagina, un hombre puede olvidarse del mundo entero, no tener la menor prisa, ser dulce y paciente y... en cuanto le sale la última gota de semen, ¡puf! ... Tiene prisa, debe irse, está cansado y cualquier otra cosa le es más importante que disfrutar un rato las caricias postcojín.

Ayer, justamente le platicaba a un amigo sobre este texto y me dijo que por qué no titulaba mi escrito: "Apúrate, es tardísimo, mi esposa me espera, ¡Ah! ¿Olvidé decirte que soy casado?"

Recuerdo cuando era adolescente, comencé a coger a los 13 años más o menos, y veía a los chavos súper interesados en mí, iban a mi casa y me llevaban a la disco, recibí varios arreglos florales y uno que otro ridículo muñeco de peluche. Entonces, llegaba la oportunidad de coger. Ahí estaban, dándole duro al colchón, haciendo maravillas, besos, caricias, chupadas, arremetidas, de un lado, de otro, en esta posición u otra u otra más; total que aquello era una fiesta de juegos pirotécnicos; pero siempre, bueno CASI SIEMPRE, justo al venirse: ALGO LES URGIA HACER y debían IRSE RAPIDO. Recuerdo como me deprimía. Comenzaba a tratar de encontrar MI FALLA. ¿Dónde la había cagado? ¿Qué había dicho o qué NO había dicho? ¿Qué había hecho o qué NO había hecho?

Tener que apurarme a vestir, dejar de tomar o comer algo que había esperado mientras cogíamos porque YA NO HABÍA TIEMPO, era, es y será siempre de la verga y no precisamente de la parada.

Tal vez esto sólo me pasa a mí. Pero si alguien más ha sufrido estos adioses en chinga o los ha dado, respóndanme ¿Por qué? Esta vez necesito de su apoyo, no de su polla.

Este prematuro adiós de muchos hombres después de coger, no invalida toda la maravillosa experiencia que fue degustar juntos un palenque y todo a su alrededor, pero siento que es como si en lugar de una cereza que adornara el pastel, hubiera una bolita de caca. ¿Me explico? El pastel puede ser una delicia y ¡vaya que si lo ha sido! No me arrepiento de los múltiples pasteles saboreados, es más soy una golosa. Con el colmillo que me ha dado este gusto por la pastelería, lo que ahora les digo a aquellos hombres que empiezan con el cuento de "APÚRATE..." es: Bueno, okey, ya sé que justo después de eyacular, he perdido por el momento todos los atributos que te hacían desearme escasos minutos atrás, pero ahora espérate y aguanta, carajo.

Esa prisa no necesariamente es sinónimo de que no me vaya a buscar nuevamente o yo a él. De hecho hasta podremos volver a coger y podremos disfrutarnos nuevamente, pero... ¡ay, ay ay! el famoso PERO... ¿Volverán las prisas y los deberes pospuestos? No dudo que realmente tenga prisa y haya extralimitado su tiempo y tenga muchos compromisos. Lo que jode es que mientras cogíamos, todo eso había desaparecido y después de la ansiada aventada de mecos, no pueda esperar ni un minuto para que una pueda retocarse los labios y salga a ligarse a otro cabrón para ver si este no se viene y te dice: "Apúrate, mamacita que llevo prisa".

La Conquista Del Chocho mis Valientes

Por Congelada de Uva | Comentarios (24) | Publicado en Sexo en Junio 15, 2008 a las 11:02 PM

Presentarte abiertamente sexual, sensual, no invalida que puedas ser una buena mujer, ¿o sí? Mostrarte como eres. Con lo bueno y malo y dejar de jugar al juego del yo no fui, con el prospecto en turno, pareciera ser riesgoso. ¿Por qué ahuyenta entregarse sin patrañas, sin escondrijos metafóricos? ¿Por qué cohíbe y asusta compartir con la hembra deseosa, como cualquiera, la demanda clara de coger? ¿Por qué se rompe el encanto de quien abiertamente te abre sus piernas?...

Seguir camuflado, agazapado en el escondite para que no se esfume el cortejador, el buscador insaciable en su travesía por la conquista del tan sobado chocho.

Varón conquistador reprimido al que conquistas.

Sé del placer de la persecución tras lo deseado, pero ya conquistado, ¡Las mil caras por descubrir! ¿O qué?, se trata de no aflojar el chocho y traer enculado al cabrón... ¿Con qué objeto? Para que corra tras mis nalgas que, brincarían de gusto al sentir su vientre mientras me penetra. ¿Será que al coger pierdes candor, dejas de ser mujer digna y respetable, pierdes las "virtudes femeninas" automáticamente?

Atemorizante el cambio de roles en el asedio.

¡Hombres! ¿Por qué tanto pedo si de lo que se trata es de saborear juntos las ricuras del placer?

¡Mujer, es que tú te coges a los hombres! Mira, yo cojo y pene no tengo y pena menos.

¿O quién coños debe cogerse a quién?

No demostrar. Detener el impulso para mantener... ¿Qué? El deseo por el chocho. A ver, aquí tienes el chocho, cáchalo, ¿y luego?... la pasión, la cachondería, los experimentos, la búsqueda... Todo anulado por haber entregado el tesorito.

Demostraste que eras capaz de ensartarte a esa nalguita ¿no? ¡Buuuuuuuuuuu!
A mantenerte huidiza para perpetrar la escena que finalizará cuando llegue a sacarte el tan esperado -"bueno, llégale..." ¡A la verga!, y a la verga en todas sus acepciones, porque a mí, sí me gusta la verga y bien parada, como a todas, bueno a casi todas -muy respetables las inclinaciones de cada quien. ¿Qué razón tan irracional nos empuja a esconder nuestros instintos? ¿Recatada? ¡Recatada mis huevos!

Minúscula rendija que se abre y te abre un sinfín de expectativas, de lujuriosos encantos. Y a darle rienda suelta hasta donde el deseo se te estire.

A qué tanto rollo sobre amores inexistentes, ternuras difícilmente experimentadas, a dónde los falsos te amo y te extraño: ¡Al chile la razón del encuentro! ¡Adelante el destape fortuito, que no necesita de maña o artimaña!

¿O que?, de a tiro serás puta... ¡Te gusta coger!, ¿no?

Te dejo seducirme mientras yo me hago pendeja y te digo que no. ¿Y mi calentura? ¿Y mi empapado calzón?

Quisieran gritar

- "¡Órale mi rey, éntrele con ganas!"

Y finalmente, ya me la cogí. Puta, qué chingón. ¿Como de a qué se te antoja? Medalla al mérito, las llaves de la ciudad, copa de la victoria futbolera con sus columnas de mármol y la chingada, porras y aplausos ¡Estrellita en la frente, carita feliz!... pues cuál chingonería, ¿que me la metisteS? ¡GUAU!... ¿Y eso?

Porque eso sí, faje con dedo, lengüetazo, apachurrón, repegada, removida, venida y todo el menjurje, no cuenta, no vale, es sólo de calis. Vale hasta que está dentro el instrumento y si bien te va, cuatro que cinco movimientos de pelvis acompasados, eyaculación precoz y el ronquido final que remata así el triunfo de la reata.

¿Que pensará el muy pendejo?

- ¡Ya chingué!

Sus centelleantes ojitos entreabiertos imaginándose el futuro entre los cuates:

-"...esa panocha ya fue mííííía."

E imagina que le crece el pito otros cinco centímetros viento en popa.

¡Pinche pedo alrededor de un hoyito, carajo!

Mandato divino, biológico, necesario, saludable, relajante, ahuyentador de infartos y
crisis nerviosas, rico, sabroso, mmm...

Como buenos complicados a implicarle madre y media al coito puro y llano:

- "Aquí tus obligaciones, acá mis derechos. A asumir el rol con el que te distingo, y a no salirse del guacal."

- "Dile que no estoy para que se clave." ¿Se clave qué o por dónde? ¿Quién dijo que para coger rico hay que clavarse? Hay que clavársela, digo. La relación se sublima si se da, pero si el rollo es follar, pues... adelante como un elefante.

¡Busca, corre, insiste, no claudiques y el sobado chocho ganarás, triunfante irás, sin cogértela ya más!

¡Hey, tú!, o, tú. ¡Sí! No te muevas: moñito rojo en la punta de la pinga, diploma amarrado de los pelos largos de los testículos, birrete, toga con orificio correspondiente y sonrisa de patético triunfador.

¡Así!, no se me mueva: ¡clic!

Fantasía Sexual

Por Congelada de Uva | Comentarios (14) | Publicado en Sexo en Junio 9, 2008 a las 10:05 AM


Para hablar de mi fantasía sexual debo remitirme a más allá de mi nacimiento, quizá hasta de mi concepción.

Las primeras palabras que pronuncié al nacer fueron: "Cuñaaa ¿por qué no soy fresa?" Tuve que resignarme a mi condición de torcidita. De bebé guardaba sonajas, juguetes y biberones en mi vagina que siniestramente no se conformaba con nada. Me encantaba sentarme en las pelotas hundiéndolas por mi anito. De más crecidita me cogí a todos mis compañeritos del kínder y a los maestr@s. Más que menos así ha sido mi vida.

Realmente hubiera querido nacer siendo fresa; crecer y seguir siendo fresa. Haber nacido en un condado western viendo pasar las bolas de ramas secas rodando por las calles de tierra, movidas por el fuerte viento que arrastra el polvo. Vestir a la usanza de colonizadora de Oklahoma.

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Caminar levantándome los largos faldones dejando apenas ver mis botines polvorientos. Atravesar la calle tras el paso de una carreta hasta la oficina del sheriff,

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pasar por los bares y bajar la mirada ante las sonrisas grotescas de las cortesanas de labios pintados de rojo y lunares negros, de indecentes escotes.

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Voy caminando por una calle solitaria de regreso al rancho y de repente, de la nada, aparece tras de mí galopando, un vaquero matón pistolero con espuelas y paliacate rojo amarrado en el cuello.

Polvoriento, sudoroso, con la barba apenas crecida. Lleva puesto un sombrero negro con las tiritas de cuero para amarrarlo colgando bajo la barbilla. Se me adelanta, da la vuelta al caballo que relincha sobre sus patas traseras frente a mí que me cubro la boca horrorizada.

Baja del caballo y con paso firme se me acerca. Quedo inmovilizada por el pavor que tengo a los hombres (ningún hombre me ha tocado aún, tengo 21 años). Me acorrala contra una pared. Estoy petrificada. Se baja la bragueta, se saca la verga erecta, me penetra. Se mueve dentro de mí muy rápido. Se detiene de mis rubios cabellos largos y rizados. En menos de un minuto eyacula dentro de mí. Emite un ruido gutural echando la cabeza hacia atrás y clavándome profundamente. Respira. Da un paso hacia atrás, sacude su verga y escupe un gargajo. Yo estoy como flotando; en éxtasis. Siento como el semen se resbala suavemente por mis muslos. Estoy sonriendo. El vaquero desconocido abrocha el cinturón con hebilla de calavera y se acomoda el sombrero. Se acerca y descubre mi rostro sudoroso, separando mis cabellos revueltos. Me besa en la boca con frenesí. Me retira de golpe con un jalón de pelo y me mira profundo acercándome los labios.

- I will be back - me dice con voz grave dejándome caer al suelo.

Llorando y tratando de alcanzarlo con mi brazo extendido y la mano abierta, lo veo desaparecer tras el polvo que produce su galope.

Sobre la imagen Roll de créditos

Blaki y NIeve

Por Congelada de Uva | Comentarios (29) | Publicado en Sexo en Junio 2, 2008 a las 08:33 AM

Un día normal como cualquiera nos metimos los tres a mi recamara a coger. Cada uno sabía cómo desplegar placer por doquier. De pronto Nieve le mordió la oreja a Blaki y lo que hubiera sido una rica cogida como siempre, se convirtió en la peor pelea de perros que he presenciado en toda mi vida.

Como era ya costumbre me acomodé la cola de Blaki en mi orificio vaginal, jalé la cuerda que abre la puerta hacia el jardín donde guardo a las gallinas para que, por ser Blaki perro de caza, adoptara la posición de "en guardia". Tras la tela de alambre la gallinas cacaraqueabas sin poder salir. Nieve le ladraba y Blaki se mantenía sobre una pata delantera y otra trasera con la cola como marro.

Nieve mi perrita de pelo blanquísimo se trepó veloz hasta caer en mis brazos y empezar a lamerme toda. Me mordía los pezones y los jalaba como a zapato viejo, tenía la manía de babearme el cuello y la cara, jalonearme los cabellos y meter su lengüita por mis orejas. Después de un rato de divertirme con Nieve, Blaki olvidaba su presa y corría a mi llamado cuando me tiraba a horcajadas sobre la cama, me abría las nalgas, le mostraba mi culo, y dándome de nalgadas le ordenaba:

Arriba mi cachorro!"

Se montaba en mi espalda y me penetraba con su miembro rosado. ¡Qué rápido se mueven los perros y no se cansan!

Nunca habían tenido dificultades Blaki y Nieve, se conocían desde cachorros, comían del mismo plato, dormían conmigo, y cuando cogíamos, cada uno se dedicaba a picar, lamer, morder u olfatear sus recovecos preferidos, que eran los míos. No se que pasó aquel día... igual fue porque se me olvidó darle a Nieve su leche tibia y se sintió. Fue extrañó que cuando eché mi pedazo de caca que siempre me sacaba Blaki moviéndose tan rápido, no se lo quisiera comer a pesar de que se lo di en la boquita y me lamí los dedos untados para que se animara. Nunca había despreciado mi caca, todo lo contrario; la olfateaba, la mordisqueaba y me lamía embarrándome todo el cuerpo para que Blaki me limpiara con sus lengüetazos y mordidas. Sabía que mientras Blaki me hacia gritar de dolor hasta sacarme sangre, ella recibiría su orinada mientras yo me venía una y otra vez. Quedaría toda mojada con el chorro de meados que corría a alcanzar, porque en mi inconsciencia ni cuenta me daba por donde brincoteaban mis nalgas entre las convulsiones de los orgasmos, ¡cómo se divertía atinándole a mis orines! Ahí quedó el tronquito de caca sobre la cama, ni se acercó a olerlo.

Blaki esperaba verme untada para saltar sobre mí, pero Nieve no daba señales para continuar jugando. Con la mejor intención de contentarla la empiné y le estuve chupando el culito, le metí la lengua varias veces y le apachurré despacio sus tetillas. Su jadeo me devolvió la excitación y de un chiflido hice que Blaki se montara en mi espalda y me ensartara su pito en el chocho. Los quejidos de Nieve como llanto de niño, me encendían, parecía que todo regresaba a la normalidad. Nieve se sostenía con sus patitas delanteras y yo la tenía bien apercollada de su pancita, me fumaba sus peditos que se tiraba con los piquetes de dedo en su ano . Blaki, con sus casi dos metros que alcanza parado en sus patas traseras, me enterraba sus garras en mi espalda, de su lengua jadeante escurría baba caliente en mis chichis. ¡Uy, uy, que me vengo! Se me soltaron las piernas y fui a caer sobre Nieve con Blaki detrás. La apachurramos todita, pobre. Nomás alcanzó a gemir. Alcanzó la oreja de Blaki y le metió una mordida tan fuerte que nomás sentí que del dolor se zafó, gruñó mostrando sus fauces y se inició la trifulca. Santa revolcada que me pusieron entre los dos. Se despedazaban entre sí. Bañada en sangre corrí a la zoteguela y les eché agua con la manguera hasta que por fin se separaron. Exhaustos los tres, empapados, caímos al piso... poco a poco nos fuimos acercando y hechos bola, comenzamos unos a otros a lamernos las heridas y a excitarnos otra vez.


En Cueros Me Veras

Por Congelada de Uva | Comentarios (14) | Publicado en Sexo en Mayo 26, 2008 a las 11:03 AM

No tengo ni puta idea qué es eso de pudor o recato o inhibición.

A mi me requetencanta estar encuerada y ¡qué coños!

Y para coños el mío, que le encanta aparecer en primer plano a la mínima provocación o sin provocación, pues ni falta que me hace.

Enseño mi cola a quienes quieran y a los que no, se chingan porque también ven, ya los caché.

Yo feliz vivo ensartada en mi lema: "DEJA TE ENSEÑO".

¿Porqué me gusta encuerarme dóndecómocuándoalahoraqueseaconquienseaalaedad quesea?... ps quién sabe. ¡Pero soy feliz enseñando mi cuerpo desnudo! Desde que era niña mi familia se preocupaba por checar si estaba vestida porque "iba a entrar el albañil, plomero, carpintero, carnicero, jardinero, la secretaria, el familiar, los amigos de mis hermanos, el hijo de la muchacha, etc".

Yo siempre andaba deambulando en cueros por toda la casa y el jardín. Me decía mi mamá que me metiera porque los vecinos me iban a ver; sí vi a varios viéndome pero lejos de esconderme me pavoneaba más.

Hubo varios encontronazos de "la niña desnuda" con el visitante en turno. Recuerdo cómo alucinaban.
- Vístete - me sugerían mis más cercanos. Pero no me daba la gana, ni entendía por qué debía hacerlo.

Me parecía desmedido el cuidado que mi familia ponía en asegurarse que no estuviera en pelotas.

Siempre las tangas más chiquitas, la falda más corta, las blusas más trasparentes, el pantalón más pegado, los tacones más altos, el vestuario más llamativo.

- ¿Por qué te gusta vestirte como puta? -me pregunta mi hermana menor.
- Ps quién sabe... ora sí que me visto porque tengo frío, sino andaría encuerada.

En una fiesta había chavas cueronas. Hizo su aparición la cámara de video para las tomas del recuerdo y vi como una a una se esforzaba en mostrar sus más seductores movimientos de tetas, culos y boquitas. Lejos, muy lejos de mi exhibicionismo exacerbado, se dieron chance de rebasar su pudor ordinario. Llegó mi turno: me desabroché el pantalón de agujeta dejando ver mis pelos púbicos, me aplaudí las nalgas y saqué mis pequeñas tetas a bailotear pegadas al lente de la cámara. Rebasé arteramente a las féminas, que ipso facto dejaron de competir para volverse unas arpías persignadas.

-¿Me habré excedido? - me pregunté. Sólo era una posada decembrina en el garaje de unos cuates fresas, mmm... ¡Me vale madres!

Mi hermana saca de su cuarto a sus hijos para ponerse el brasier, ¡chale!
Qué tal esas chavas haciendo malabares con una pinche toalla agarrada de los dientes para medio taparse mientras salidas del baño tratan de meterse las pantaletas en el cuerpo húmedo. Luego hasta se resbalan, caen y hasta el ano se les anda divisando, jajajaja.

Por ahí escuché que algunas monjas se bañan con una bata para no verse sus cositas, jajajaja. No se las ven, pero no dudo ni tatito que entre jabonada y jabonada se den su repasadita masturbatoria.

Tampoco he entendido eso de apagar la luz para coger.

Mucha gente me tacha de indecente, ¡caray! Pero si estar encuerada es estar encuerada, es estar encuerada, estar encuerada es estar encuerada es estar...


Visita el pod cast de Front Line y escucha la entrevista que me hicieron. Congelada.
Gracias!