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Boredoms ensordece a México.


Fotografía: Benedicte Desrus / Festival de México

Celebramos la novena edición del micro festival  Radar en el contexto del Festival de la Ciudad México que se realiza cada año. Nuevamente, Radar fue un escenario dedicado al ruido y a la exploración de los sonidos. Llegaron  compositores experimentales y lo más vanguardista del rock. Radar se ha ido convirtiendo en el evento más esperado, justificadamente, de los melómanos que llegan al festival desde todas partes de la República. En estos días se organiza una suerte de convención de los más disciplinados amantes del ruido y a través del tiempo ha ayudado a que los nerds nos vayamos reconociendo, por lo menos, las caras.  Radar le brinda un espacio a atrevidas propuestas musicales y proyectos (normalmente muy caros al contratar) que la mayoría de las productoras comerciales no se arriesgan a ofertar al público. Radar es un espacio cultural abierto a los más vanguardista que solo es posible y accesible a un gran público gracias al tino de los que llevan la política cultural de la Ciudad de México; quienes, el erario público mediante, nos permiten a los mexicanos una puesta la día, en vivo y en directo, con la música y los sonidos más insólitos y creativos que  producen bandas alrededor del mundo. Radar es el tipo de espacios culturales que uno agradece estén pagados por nuestros impuestos (o ¿prefieren gastarse el fondo público en los gastos “discrecionales” de nuestros funcionarios?). Radar, definitivamente, hace palidecer a la mayoría de los conciertos programados en nuestro país el resto del año, lo que lo hace todavía más adictivo.

Este festival 2010 presentó conciertos e instalaciones impresionantes. Merece una mención especial la presentación del proyecto de compositores mexicanos llamado Huey Mecatl. Asistidos con tambos de barcos y una inmensa cuerda, ellos crearon un gigantesco instrumento musical que abrió y cerró el festival Radar. También se programó un evento audiovisual, ubicado en el Palacio de la Antigua Escuela de Medicina, que exploró la relación entre el cine y la música. Hubo también un ciclo dedicado al compositor argentino Mauricio Kagel además de la presentación de Charles Gayle Trio.

Fotografía: Ariette Armella / FMX

El evento principal, sin duda alguna, fue Boredoms, el sábado 20 de marzo, en el Lunario. Boredoms es un colectivo de artistas fundado por Yamantaka Eye a mediados de los ochentas en Osaka, Japón. La banda ha pasado por varios estilos musicales aunque se les considera siempre una banda noise porque recurren a la amplificación, en altos decibeles, del sonido. En general, la música que ofrece Boredoms, como ninguna otra banda, se trasmite con el exceso y la saturación del volumen. A lo largo de su carrera, Boredoms ha pasado por varias transiciones: en algún momento fueron una banda con intensiones post-punk; en otras presentaron música con estilos fundamentalmente electrónicos. En este festival Radar llegaron a México con una rítmica apabullante llamada Boadrum. Estas composiciones las presentaron por primera vez en el año 2007 con el titulo 77 Boadrum porque fue interpretada por esa cantidad de bateristas el día 7 del 7 del 2007 en Nueva York. Consecutivamente se presentaron (con 8 bateristas el día 8 del 8 del  2008) con 11 bateristas más para juntar los 88 del 88 Boadrum,  en Los Ángeles. Se puede decir entonces que el día 20 del 3 del 2010 se presentó 4 Boadrum en el Lunario. El auditorio del Lunario es un espacio relativamente pequeño pero con excelente acústica (se agradece a los productores de Radar que siempre procuran cumplir con todos las requerimientos técnicos que permiten amplificar el ruido de las bandas) por lo cual Boredoms, con cuatro bateristas, logró cimbrar el piso. Mientras sonaban las percusiones, Eye golpeó su Sevena (una especie de arpa creada con 7 guitarras lap-steel) con unos largos y coloridos palos. Le acompañó un guitarrista que la mayor parte del tiempo se dedicó a afinar el instrumento de Eye. El efecto del sonido fue de un ejército que avanzaba marchando, calculando, abrumadoramente, sobre todos tus sentidos. Fue como si miles de Samurais salieran a atacar tus oídos. Las baterías se mantuvieron tocando incansablemente y el ritmo provocó una experiencia en el oyente que desborda todos los sentidos. Boadrums induce tinnitus por varios días, pero no se me ocurre una mejor razón para perder una parte considerable de la audición.

Fotografía:Ariette Armella / FMX

por Madela Bada.

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1 Comentario a “Boredoms ensordece a México.”

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