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Burocracia


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Busqué la etimología de burocracia. De lo que pude elucubrar, entiendo que burocracia significa tener que hacer las paces con la idea de que alguna mascachicles amargada nos puede joder la vida, sin que sepamos nada sobre ella ni ella sobre nosotros. Eso es la burocracia.

Se me ocurren pocos oficios a los que se exija tanto entrenamiento, pericia y acreditación como al del neurocirujano. Se entiende que el neurocirujano trata con la parte más compleja y delicada de su paciente, y que un error de su parte puede tener las consecuencias más espantosas. Es, por ende, naturalísimo que no dejemos a nadie tasajearnos la corteza cerebral si no tiene una nutrida colección de diplomitas que nos persuadan de que el susodicho sabe cuál cable cortar y cuál dejar intacto. Por el otro lado, no se exige del funcionario burócrata mucho más que saber mecanografía y todavía no haberse muerto. Más de una década de estudios para que alguien sea digno de que le confiemos una parte de nosotros, y mecanografía básica para que alguien sea digno de que le confiemos potencialmente el destino conjunto de nuestra identidad civil. Ponemos en manos de un extraño en una ventanilla una réplica perfectamente efectiva de nosotros mismos, empaquetada en un foldercito, y no nos queda más que tener fe en que el extraño hará bien su trabajo. Y pueden traspapelarnos, y quedaríamos condenados a extraviarnos en una fosa funeral de archivo muerto; pueden enviarnos a donde no tenían que hacerlo, e iríamos a parar absurdamente a algún lugar en el que no pertenecemos, y padecer algún destino que no nos corresponde (como les sucedió alarmantemente a los dos K.’s); pueden aniquilarnos, por error o por malicia, y dejarnos deambulando sin alma y sin nombre en esta yerma tierra. Todo ese poder tiene la mujer malencarada que nos recibe en su ventanilla. A veces no tenemos de otra que ser rastreramente amables y tolerantes con ella – no de distinta manera que la del suplicante que hace abluciones a su numen, queriendo granjearse su favor. Si está echando el chisme con su compañera, o hablando por teléfono, u hojeando una revista, o soplándole al barniz obscenamente rosa de sus uñas, o buscando en Mercado Libre disfraces para adulto de Majin Boo (Basado en una historia real.), suele ser lo más prudente aguantarse.

¿Y esto tiene remedio? Yo creo que no. No se me ocurre que exista otra manera de organizar a una colectividad de cientos de millones de personas, subordinadas a un número creciente de divisiones y dependencias imbricadas enredosamente, que condescendiendo en semejante cagadero. Y ni modo, pathei mathos. Me da tantito vértigo pensar en toda la copiosa burocracia que haría falta para intentar inútilmente simplificar la burocracia. En todo caso, ya es muy tarde: alimentamos demasiado al monstruo y ya es mucho más poderoso que nosotros. Y ni siquiera sé si es lo apropiado decir que ya es demasiado tarde, como si esto pudiera haber sido detenido a tiempo. Tal vez la burocracia es una instancia del horror perenne, el más viejo de todos, el de sabernos propiedad del destino. La burocracia imita en miniatura nuestra tragedia elemental: no importa cuando afán pongamos en darle orden a las cosas humanas, el azar encuentra siempre una grietita para filtrarse y barrernos de un manotazo.

 

1 Comentario a “Burocracia”

  1. avatar mikes dice:

    si tiene remedio, grabarla en video y subirlo al tutubo y twitear como trabaja dich@ funcionari@ public@ y de preferencia enviar un tweet o un mail a la depencia a la que pertenece para que chequen sus jefecitos la eficiencia de dicha personita, si ya la tenian en la mira lo mas probable es que no la volvamos a ver en dicho puesto, lo mismo aplica en las empresas privadas a los jefecitos no les late que se suba por las redes las majaderias de sus empleados a demas de darles herramientas dependiendo de la gravedad del asunto para hacer despidos justificados

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